Apenas 50 personas sufren el ‘síndrome del savant’, pero en sus cerebros está la clave para despertar el potencial dormido que anida en nosotros. ¿Qué desata su genialidad? Estas son seis de esas mentes prodigiosas. Por C. M. Sánchez

‘Síndrome del savant’: genio por accidente

Dibujar el mundo

Jason Padgett, vendedor de colchones antes de sufrir un grave traumatismo, estudia teoría de números para buscar una conexión con la constante de Planck (mecánica cuántica). Sus dibujos de fractales formas que pueden descomponerse en fragmentos repetitivos han sido expuestos en galerías de arte y en la Universidad de Oxford. Los hace a mano, con lápiz, regla y compás.

El traductor

Daniel Tammet (Londres, 1979). Autista y epiléptico. Memorizó 22.514 decimales del número pi en una semana. Tardó cinco horas y nueve minutos en recitarlos. Experimenta sinestesia y los números tienen formas y colores y le inspiran sentimientos. Habla once idiomas. Los enseña por Internet.

Imborrable

A Orlando Serrell (Virginia, 1968) una pelota de béisbol le golpeó en el lado izquierdo de la cabeza cuando tenía diez años. Cayó, se levantó y siguió jugando. Sufrió jaquecas durante un tiempo, pero no recibió tratamiento. Y, de repente, comenzó a hacer complicados cálculos de calendario. Hoy, es capaz de recordar en qué cayó cada día de la semana desde que tuvo el accidente y la temperatura que hizo o si llovió.

El pianista

Leislie Lemke (Wisconsin, 1952) fue un bebé prematuro. Se le diagnosticó parálisis cerebral y glaucoma. Hubo que extirparle los ojos. Su madre lo dio en adopción. Hasta los siete años lo alimentaron con papillas. No hablaba, no se movía ni mostraba emociones. Aprendió a caminar a los 15 años. Empezó a sentir atracción por la música. A los 16 tocó un concierto de Tchaikovsky en el piano de su casa y lo hizo de oído. Desde entonces realiza giras por los Estados Unidos, Europa y Japón.

La cámara humana

Stephen Wiltshire (Londres, 1974). Autista. A los ocho años dibujaba coches destrozados y paisajes tras terremotos imaginarios. A los nueve aprendió a hablar. A los once, tras un viaje en helicóptero sobre Londres, reprodujo una vista aérea de la ciudad con una precisión asombrosa: dibujó el número exacto de ventanas de cada edificio. Ahora se dedica a pintar panorámicas de grandes urbes en lienzos de diez metros y regenta una galería de arte. Le fue concedida la Orden del Imperio británico.

El auténtico Rain man

Kim Peek (Utah, 1951-2009) nació con macrocefalia. Era autista e incapaz de realizar las tareas más básicas, pero leyó 12.000 libros (a una velocidad de dos páginas cada ocho segundos -usaba cada ojo para leer una página distinta-) y recordaba el 98 por ciento de lo que había leído, aunque no podía extraer conclusiones ni dar a los datos una aplicación práctica. Su personaje inspiró la película Rain Man. Murió de un ataque al corazón.

¡Síndrome del savant': genio por accidente

¡Síndrome del savant': genio por accidente

Las personas que padecen el 'síndrome del savant' la mitad son autistas, pero la otra mitad desarrolló esta condición a raíz de un traumatismo -como el caso de Jason padgett-…