El 14 de marzo, todo lo que parecía imposible se hizo realidad. Confinamiento, miedo, miles de muertos…, pero también una solidaridad nunca vista. Ciudadanos y empresas se pusieron un objetivo: proteger a la población. Estas son sus pequeñas y grandes historias.

Contra el coronavirus: la fuerza del equipo

Dos miembros de la ONG Open Arms se abrazan en los pasillos de la Residencia i Centre Mèdic Molins, en Barcelona. Llevan a cabo pruebas de detección de COVID-19 en hogares de ancianos, los más indefensos ante el coronavirus.

Salvar a los ciudadanos: la cruzada de miles de empresas contra el coronavirus. En los días más negros de la pandemia, con una población en cuarentena y ante la escasez de material de protección para nuestros sanitarios, más de 100 empresas se ofrecen a colaborar con el Ministerio de Sanidad y ponen en marcha numerosas iniciativas para producir y traer el material necesario

Red de solidariadad ciudadana: los ciudadanos no se cruzan las manos y crean material de protección en sus casas. Un hilo invisible de solidaridad empieza a crecer entre la ciudadanía. Lo que comenzó como un gesto espontáneo se contagió a la población: monjas confeccionando mascarillas, voluntarios creando material de protección con impresoras 3D,  vecinos creando una red de ayuda a colectivos vulnerables, taxistas ofreciendo sus vehículos para trasladar a pacientes o sanitarios… Un ejercicio de solidaridad sin precedentes ante una situación extraordinaria.