Modernas bombas más pequeñas y precisas podrían aumentar la tentación de usarlas… Por L. S. 

En 2010, Estados Unidos y Rusia firmaron el tratado New Start, por el que se comprometían a reducir sus arsenales nucleares. La tensión atómica parecía relajarse. Pero luego llegaron la crisis de Crimea, la guerra en Siria, Donald Trump y Kim Jong-un. Y el viejo monstruo ha vuelto a agitarse. Lo que ha ‘animado’ el panorama es el desarrollo de armas nucleares más pequeñas y mucho más precisas.

Hans Kristensen, director del Nuclear Information Project, una organización científica en Washington, ha explicado por primera vez un ejemplo de innovación tecnológica que podría alterar el equilibrio estratégico. Se trata de un nuevo sistema de detonación desarrollado por los norteamericanos, llamado superdetonador, que actualiza las envejecidas cabezas nucleares de los misiles de largo alcance para convertirlas en modernas armas de precisión.

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Destrucción de última generación: bomba nuclear estadounidense B61-12 en las instalaciones de desarrollo de armas de los Sandia National Laboratories, en Albuquerque

Las bombas atómicas para aviación B61 se están actualizando a la versión B61-12. Este arma, desarrollada originariamente como bomba de caída libre, se transformará en un arma guiada, lo que hará de ella una máquina de destrucción más poderosa y presuntamente controlable. Con este tipo de armamento, los militares están en condiciones de ‘vendernos’ la idea de que se pueden librar guerras atómicas de consecuencias controladas. Lo cierto, sin embargo, es que el misil intercontinental ruso más corriente, el SS-25, es 53 veces más potente que la bomba que arrasó Hiroshima. ¿Es esto algo controlable?

Número estimado de armas nucleares, 2017

7000 / Rusia
De ellas, 1740 están operativas

6800 / EE.UU.
De ellas, 1950 están operativas

300 / Francia

260 /China

215 / Reino Unido

120 / Paquistán

110 / India

80 / Israel

20 / Corea del Norte

UNA TEMIBLE ESCALADA ATÓMICA

Mejores sistemas portadores

Las potencias nucleares están desarrollando armas atómicas más pequeñas y precisas. Los misiles intercontinentales podrán llevar en el futuro hasta 24 cabezas explosivas capaces de desacoplarse en el aire y seguir volando por sí mismas hacia sus objetivos, algunas incluso a velocidades supersónicas.

Minibombas como artillerÍa

Algunas minibombas nucleares también podrían adaptarse para ser usadas por la artillería. Otras podrían optimizarse para producir un potente pulso electromagnético capaz de dejar fuera de servicio los sistemas eléctricos de países enteros.

Defensa antimisiles de precisión

Al mismo tiempo se desarrollan misiles cada vez más precisos, capaces de interceptar los cohetes nucleares aún en vuelo. Su problema: no distinguen señuelos de armas de verdad. Las llamadas armas supersónicas podrían ser un remedio; destruirían misiles enemigos dentro de sus silos… si supiesen su ubicación precisa.

Los drones submarinos rusos

Estados Unidos va muy por delante en armas nucleares, pero Rusia no descansa… Las fuerzas navales de Putin habrían desarrollado un dron submarino que podrían detonar frente a las costas enemigas y envolverlas en nubes radiactivas.

Y los ‘hackers’ al acecho

La alteración de los sistemas electrónicos de control de las armas nucleares es cada vez más importante. Los hackers intentan introducir virus informáticos en los sistemas del adversario. El fracaso en algunas pruebas de misiles de Corea del Norte, por ejemplo, se ha debido a ciberataques desde el extranjero.