Nuevos experimentos lo demuestran con un nivel de detalle sin precedentes y explican cómo el ejercicio físico puede añadir hasta cinco años más de vida. Por Daniel Méndez

El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos estudiará a 3000 personas de todas las edades a lo largo de 6 años. Se recogerán muestras de sangre y grasas antes y después de practicar deporte. Al mismo tiempo se realizará un experimento muy similar con animales, para recoger muestras de tejido del cerebro y los pulmones. Esperan explicar por qué el deporte es adictivo y demostrar que es bueno para pulmones, huesos, corazón y músculos; que es un eficaz remedio contra la depresión; y que previene el desarrollo del alzhéimer.

El deporte es una eficaz remedio contra la depresión

El ejercicio activa la proteína BDNF (siglas inglesas de factor neurotrófico derivado del cerebro), que evita la degradación de las células cerebrales. También incrementa nuestra esperanza de vida hasta en cinco años y retrasa el envejecimiento. ¿Cómo? Fomenta la producción de una neurona que protege los telómeros, los relojes o temporizadores de las células.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda practicar 150 minutos semanales de deporte para un adulto y 60 minutos para niños y adolescentes. Martin Gibala, profesor de la Universidad McMaster, ha desarrollado el entrenamiento de intervalo de alta intensidad: en 10 minutos se consigue el mismo resultado que con una rutina de 50 minutos. Y lo ha demostrado científicamente. Se acabaron las excusas.


 

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Seis razones para hacerse adicto

1. Buen rollo

El ejercicio incrementa el flujo de sangre que llega al cerebro, creando nuevos vasos sanguíneos. Además, fomenta la producción de elementos químicos (serotonina, endorfina, dopamina…) que alivian el dolor, reducen el estrés y mejoran nuestro estado anímico.

2. Efecto rejuvenecedor

El ejercicio protege los telómeros, que son los extremos de los cromosomas, que, entre otras cosas, confieren estabilidad a las células en su proceso de división. Esto se traduce en un envejecimiento celular más lento.

3. Huesos fuertes

La contracción repetida que produce el levantamiento de un peso -vale una pesa, pero también, por ejemplo, una garrafa de agua- hace que los músculos crezcan e incrementen así la presión sobre los huesos. Como resultado, estos incrementan su densidad.

4. Efecto cicatrizante

El ejercicio incrementa también el flujo de sangre hacia la piel. De este modo, la epidermis recibe nutrientes que contribuyen a una rápida recuperación de las heridas.

5. Corazón activo

El movimiento incrementa el nivel de sangre que el corazón bombea hacia los tejidos corporales, incluidos los músculos. Aporta así una dosis extra de oxígeno, que ayuda a soportar la fatiga muscular.

6. Quemando grasas

El cuerpo obtiene energía quemando las grasas en lugar de los carbohidratos. Así, las células grasas reducen su tamaño.