¿Qué papel juega el liberalismo en la Historia?

Estoy concluyendo el primer estudio de lo que han significado los liberales en el concierto político español. Lo primero que debo hacer es aceptar lo evidente. es muy difícil juzgar el liberalismo cuando lo primero que descubres es que nunca ha existido en ningún país un gobierno que haya querido ser liberal.

Me he referido otras veces a este hecho, sin precedentes, de silenciar a varias generaciones que tuvieron un inmenso poder para poner en marcha, simultáneamente, la revolución social y un Estado preocupado por el futuro de los más débiles. Yo nací justo cuando empezaba la más horrenda y sangrienta guerra civil jamás padecida por este país; los que la perdieron casi la mitad del país nunca oyeron hablar de lo que realmente había ocurrido. Por ignorancia, por miedo, por el hecho de que ni en la escuela ni en casa se hablaba de lo que no había existido.

Pero volvamos al liberalismo porque no estoy seguro de que todo el mundo pudiera explicar a sus nietos lo ocurrido. Hay tres vertientes distintas, que dieron lugar a tres guerras liberales que es preciso distinguir. (1) el anarquismo; (2) el liberalismo imposible; y, finalmente, (3) el movimiento libertario. ¡Que levanten la mano, por favor, los lectores que se identifican claramente con una de las tres acepciones! ¿En qué se distinguen si se distinguen en algo un anarquista, un liberal imposible o un libertario? La Historia de España está hecha de estos ingredientes en un cincuenta por ciento. Es, pues, muy importante.

Los primeros fueron los más consecuentes con lo que pensaban y querían. Se trataba de emancipar a sus conciudadanos y de ningún modo someterlos. Para evolucionar hacia un porvenir libre y más justo, es preciso entroncar la vida de hoy con la del pasado y la del futuro. Los anarquistas ven la revolución como un proceso asociativo, creativo, cultural y humanista, evitando al máximo la violencia.

Los liberales imposibles hablan de libertad política, de libertad de pensamiento o de libertad económica temas todos ellos que van a constituir el eje de grandes disputas internas, pero no de Estado. Los dirigentes eran una minoría de clase media-alta muy cualificada, pero sin osadía para enfrentarse al absolutismo. Hicieron lo que sabían hacer. la Constitución de 1812. Está claro y lo reconocen hasta los ultraliberales que, por problemas de coordinación social, mayor justicia y equidad en el reparto de la riqueza, ciertos servicios no pueden ni deben regularse a través del libre mercado, sino de un Estado . Lo que debe evitarse es entrar en una fase de más Estado, sino de menos poder porque el Estado es suficientemente poderoso para darte y quitarte todo.

Quedan los libertarios como cuna de los liberales. El término se utilizaba en los Estados Unidos desde el siglo XlX y se generalizó a partir de 1940. Se trata de ciudadanos que abogan o luchan históricamente por la extensión de las libertades y los derechos individuales, en franca oposición con los regímenes autoritarios. Los libertarios entienden un cambio revolucionario de costumbres y de pensamiento dirigido contra civilizaciones apolilladas. Changer d´abord vos moeurs, vous changerez ensuite vos lois , decía Balzac.

El movimiento hacia las montañas que hoy se observa más en plazas y calles ocurre cuando la manada ha abandonado la esperanza de que el Estado pueda actuar como un vehículo de reforma social. A comienzos de este siglo es decir, ahora mismo podemos pensar que el fracaso del anarquismo no fue tal fracaso, sino una manifestación de que ese movimiento no había llegado entonces a su madurez.