Dejaron de ser obreros, taxistas o tenderos en Venezuela para buscar una vida mejor en Colombia. Por F. G.

Miles de venezolanos que huyen de su país acaban trabajando para el narco, recolectando hoja de coca. Destrozan sus manos para arrancar la preciada materia por 144 dólares semanales, para cubrir gastos y enviar dinero a sus familias.