Los emoticonos cumplen ya más de tres décadas. Y cada vez con más posibilidades creativas.

En los años ochenta, Internet era una herramienta casi exclusiva de los científicos. Un grupo de ellos, de la Universidad Carnegie Mellon, usaba la Red para comunicarse en una especie de foro. Los comentarios de algunos tenían muchas veces un tono que los otros no captaban. Y se tomaban en serio sarcasmos e ironías.

WhatsApp globalizó el uso de los emoticonos en versión japonesa

Uno de ellos, Scott E. Fahlman, propuso en 1982 agregar una especie de símbolo para dar cuenta de que el post no debía tomarse en serio. Entre las propuestas que surgieron prosperó la de Fahlman: agregar la secuencia .-) para marcar que un comentario tenía la intención de chiste, en tanto que .-( fue la elegida para darle seriedad al post, aunque el significado de ese símbolo luego se amplió para expresar enojo o frustración. La ocurrencia fue un éxito y hoy los emoticonos arrasan en la comunicación escrita entre teléfonos móviles. El programa que las popularizó fue el MSN Messenger de Microsoft, pero los emoticonos saltaron del ordenador al móvil cuando el uso de este se masificó, dentro de los SMS.

Gracias a los smartphones, los emoticonos han vivido una nueva evolución. WhatsApp es el culpable de que se haya extendido por todo el mundo el popular sistema de emoticonos japonés Emoji. Los Emoji en realidad son una combinación del emoticono de Falhman y el Smiley, la cara amarilla sonriente creada por Harvey Ball en 1963. Ball fue contratado por una compañía de seguros para diseñar un rostro que se utilizaría en los botones y las tarjetas con el fin de elevar la moral de los empleados. Le llevó diez minutos crear el diseño.

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