Durante más de una década, la ‘Tavola Lucana’ se ha sometido a numerosos análisis por parte de académicos, historiadores y científicos. Estos son algunos de los resultados que permiten a los estudiosos defender la autoría del propio Leonardo da Vinci

Carbono 14

El panel es de madera de álamo, muy empleada en el siglo XV en Italia. Las pruebas de carbono 14 permiten fecharla entre 1475 y 1515.

Análisis de los pigmentos

Se trata de un temple sobre yeso y plomo blanco. Se ha sometido a pruebas de infrarrojos buscando, sin éxito, algún dibujo en una capa inferior.

Huellas dactilares

Se ha comparado una huella encontrada en la Tavola Lucana con otra conservada en la obra de Leonardo La dama del armiño. Aunque ninguna de las dos ha quedado grabada por completo, ambas son compatibles.

Reconstrucción tridimensional

Se ha realizado una reconstrucción en 3D del rostro de la Tavola Lucana y se ha comparado con otros retratos. Sería compatible con el realizado por Melzi, discípulo de Leonardo.

Técnica pictórica

Es sabido que Da Vinci sufría estrabismo, algo que ha podido influenciar en su arte. Pero, además, en este caso, el cuadro parece haber sido realizado alternando la visión de los ojos izquierdo y derecho. Una técnica empleada por él

Análisis caligráfico

El escrito «Pinxit mea», oculto hasta la correcta restauración del cuadro, es fundamental para la atribución de la pieza. Su caligrafía es compatible con la del Códice Atlántico, de Leonardo. Se trata de una escritura especular, es decir, que para leerlo correctamente haría falta un espejo que invirtiera las letras. Es una técnica muy del gusto de Leonardo.

Nicola Barbatelli, director científico del Museo delle Antiche Genti di Lucania.

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