Empezó haciendo grafitis con su ‘nombre de guerra’, Peeta, y ha acabado siendo el artista urbano Manuel de Rita. Por E. F. 

Este italiano aprendió a pintar en 3D con las letras y números que plasmaba en las paredes. Luego pasó a dibujar objetos que adquirían volumen con sus espráis. Ahora hace «trabajos anamórficos para alterar contextos familiares». Ha intervenido en edificios en Italia y China y, realmente, altera el paisaje.

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