Diego Rivera, el muralista de fuertes colores y convicciones, protagoniza una muestra en la Casa de México en Madrid. Por Suzana Mihalic

Reivindicaciones de colores

Un canto a México 3

El autor: Diego Rivera (México, 1886 -Ciudad de México, 1957)

Fue el máximo representante de la pintura moderna mexicana. Aunque es muy conocido por su faceta de pintor de caballete y tuvo unas primeras etapas en las que bebió del posimpresionismo y el cubismo, su fama se la proporcionaron su obra mural, su activismo político y su vida al lado de la también artista Frida Kahlo. Después de su estancia en Europa (de 1909 a 1921), a su regreso a México, Rivera desarrolló un estilo propio muy reivindicativo y colorido.

Banco de México, fiduciario en el fideicomiso relativo a los museos Diego Rivera y Frida Kahlo, Diego Rivera. Desnudo con Girasoles 1946, Óleo sobre tela sobre Masonite , COL. Instituto Veracruzano de la Cultura

1. La composición: en diagonal

La composición en diagonal es más dinámica y contribuye a generar una imagen con más movimiento. Rivera consigue este efecto situando el cuerpo escultural y desnudo de la mujer en una línea en diagonal que va desde la esquina superior izquierda hasta llegar a su punto opuesto en la esquina inferior derecha. Incluso su postura sigue esta línea que cruza el lienzo.

2. La protagonista: anónima y racial

Se cree que la mujer es una bailarina que viajó a México desde África en los años cuarenta, aunque no es un dato confirmado al cien por cien. En realidad, a Diego Rivera no le parece importante la identidad de la chica. Por eso no se le ve el rostro. Con este cuadro, el artista quiere reflejar el arquetipo del mexicano como mestizo, quiere acentuar la idea de la mezcla de razas del pueblo mexicano.

3. El suelo: símbolo indígena

Sobre el suelo se extiende un tapete que en México se conoce como ‘petate’ y es típico en las casas indígenas. Las pinceladas de Rivera transmiten el origen vegetal de esta alfombra tejida con las fibras de una planta que se conoce como ‘palma de petate’. El petate tiene múltiples usos: sirve para comer sobre él, para dormir e incluso para envolver a los muertos y enterrarlos. Diego Rivera juega con su color amarillo y el de los girasoles.

4. Las flores: girasoles de México

Los girasoles -una flor endémica de México- aparecen en numerosas obras de Rivera. En esta, su tamaño es enorme en proporción con la cabeza de la mujer. También es muy grande su luminosidad, que simula la del sol. Así transmite calidez y expande la luz por todo el lienzo. Uno de los girasoles yace sobre el suelo con los pétalos mustios en contraste con los demás, que aparecen vitales y exuberantes.

5. El color: contraste y belleza

El cuadro muestra colores que pueden verse en todas las casas de México y en el arte popular en general. Los alegres tonos amarillos conviven con diferentes tonalidades verdes de la naturaleza en contraste con el profundo tono marrón de la piel de la mujer. La piel es uniforme y en las partes iluminadas parece cubierta por una fina capa de color cobre con la que se subraya la belleza del cuerpo femenino.

6. Los pies: aire precolombino

Diego Rivera fue un apasionado y coleccionista de arte precolombino. Esta afición sin duda influyó fuertemente en su propio arte. Esa influencia se aprecia bien aquí en la postura de la mujer, muy habitual en la representación de figuras de las culturas indígenas. La mujer está arrodillada echada hacia atrás con el peso del cuerpo situado sobre los pies, cuyas plantas quedan expuestas a la vista del espectador.

PARA SABER MÁS

Casa de México. Exposición: Diego Rivera, artista universal. Hasta el 16 de febrero de 2020.

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