‘La gasolinera’, de Edward Hopper, cumple 80 años como obra cumbre del realismo norteamericano. Por Suzana Mihalic

Retratista de la soledad austera

Realismo poético 1

El autor: Edward Hopper [Nyack (EE.UU.), 1882-Nueva York (EE.UU.), 1967]

Tenía unas dotes extraordinarias para el dibujo, que cultivó desde niño. Viajó a Europa a empaparse de impresionismo y vanguardias: Edgar Degas y Édouard Manet fueron los que más le influyeron. Pero destacó por tener un estilo propio, un sello personal marcado por la sobriedad de las escenas y la captación de la soledad de los protagonistas de sus cuadros. Fue un realista poético y un maestro de las escenas de interior.

Edward Hopper, Gas, 1940, Óleo sobre lienzo 66,7 X 102,2 CM. The Museum of Modern art, New York, MRS. Simon Guggenheim Fund Heirs of Josephine Hopper / 2019, Prolitteris, Zurich 2019 Digital Image, The Museum of Modern Art, New York / Scala, Florence

1. El escenario: lugares públicos

Hopper ha convertido una gasolinera -un motivo que podría no parecer atractivo- en el protagonista de esta obra. Su mujer contó que, para componer este cuadro, estuvieron conduciendo durante toda una tarde buscando gasolineras. La que finalmente plasmó en este óleo de 1940 es la mezcla de varias de las que visitaron. Los lugares púbicos -estaciones de tren, moteles o bares- son motivos frecuentes en su obra.

2. El motivo: la soledad acentuada

Tres surtidores pintados con un rojo vivo se erigen como si fueran tótems de mitologías antiguas, añadiendo a este lugar ordinario una atmósfera muy especial. Los surtidores ocupan el centro de la composición. El hombre está en un segundo plano. La estampa en muy hopperiana: hay un espacio que se muestra casi vacío, reina la austeridad y la presencia humana es escasa. Así se acentúa la idea de la soledad.

3. El estilo: cinematográfico e inquietante

La carretera se adentra en una inquietante oscuridad que contrasta con la luz y el colorido de la gasolinera. Es un juego habitual en la obra de Hopper. Otro aspecto muy frecuente en su obra es la apariencia cinematográfica. La gasolinera parece estar ubicada justo antes de que la carretera comience su incursión en el bosque. Como si fuera el anuncio de que algo va a suceder a continuación.

4. La luz: juegos de sombras

Con maestría, Hopper combina la luz natural del atardecer con la luz artificial que emana de los surtidores y con la que sale de la ventana, dibujando sombras de formas geométricas alrededor de la caseta. Este juego de luces y sombras, sumado a la soledad del lugar, añade un realismo dramático a una escena cotidiana.

5. El tema: arquitectura y detalles

A Hopper le atraía la arquitectura. Y aunque en sus trabajos predominan las escenas interiores (habitaciones de hotel, cafeterías, oficinas) sobre las exteriores, sí pintó obras al aire libre como esta, y escenas marineras y veraniegas del cabo Cod, donde tenía una casa. Aquí plasma esquinas, tablones de madera y ventanas, detalles que siempre le interesaron.

6. La técnica: muy poco óleo

La austeridad de las escenas también protagoniza su técnica. Hopper prefiere lo sencillo. El propio pintor lo explicó en una entrevista en 1959: «Tengo un método muy simple. Es pintar directamente sobre el lienzo y uso casi puro aguarrás para empezar, añadiendo óleo a medida que voy avanzando. Uso tan poco óleo como puedo. Es muy simple».

PARA SABER MÁS

Fundación Beyeler. Exposición: Edward Hopper. Del 26 de enero al 17 de mayo de 2020.