Cada año, 100.000 mamíferos marinos y un millón de aves mueren al confundir la basura que arrojamos en las costas con alimento. A los plásticos, sobre todo bolsas y botellas, y a las colillas se unen ahora las mascarillas para protegernos del COVID-19. Y para que te hagas una idea, una botella de cristal que hoy dejáramos en la arena seguiría allí en el año 4000. Una solución, la cultura de la tres erres: reducir el volumen de basura, reutilizarla y reciclar todo lo posible. Por  F.J. Alonso.

MASCARILLAS

Las mascarillas que usamos para protegernos del coronavirus son el nuevo material contaminante que ya están llegando a nuestros océanos. No son degradables y, por lo tanto, altamente contaminantes, además de ser un foco de contagio. Debemos de ser conscientes de la importancia de depositar estos residuos en los lugares correspondientes.

PAJITAS

Fabricadas con polipropileno, el mismo material de los envases de yogur, corchos de plástico o envoltorios de aperitivos, pueden permanecer aquí más de 100 años.

BOTELLAS DE PLÁSTICO

Para su producción suele emplearse tereftalato de polietileno (PET), un material muy duro de roer para los microorganismos, pero totalmente reciclable. Al aire libre tardan varios cientos de años en desaparecer, aunque enterradas duran más.

COLILLAS

Les cuesta biodegradarse entre dos y cinco años, puesto que el filtro está hecho con acetato de celulosa. Algunos animales marinos (aves, tortugas y ballenas) las ingieren por accidente, lo que puede causarles problemas intestinales e incluso la muerte

“TETRA-BRIKS”

Están compuestos principalmente por celulosa (75%), que se descompone en menos de un año. El resto es polietileno puro de baja densidad (20%) y aluminio (5%), que es lo que más tarda en degradarse (más de 30 años) a pesar de su espesor (6,5 micras).

CHANCLETAS

Fabricadas con distintos materiales, tienen varias etapas de degradación: lo primero que desaparece es la tela y el cuero, mientras que las de goma o con espumas sintéticas no son biodegradables y sólo reducen un poco su tamaño tras muchas décadas…

BOTELLAS DE CRISTAL

El vidrio es frágil, pero sus componentes básicos (arena de sílice, caliza y carbonato de sodio) tardan miles de años en descomponerse. La energía que se ahorra al reciclar una botella puede iluminar una bombilla de 100 vatios durante cuatro horas.

BOLSAS DE PLÁSTICO

Suelen estar hechas de polietileno de baja densidad, un polímero reciclable. Cada español gasta de media al año 238 bolsas. En el mar las tortugas las confunden con medusas, una de sus comidas favoritas, y se las tragan, por lo que pueden morir asfixiadas.

LATAS DE REFRESCO

Cuando las tiramos, desperdiciamos la misma cantidad de energía que dan 0,2 litros de gasolina. Una de aluminio tarda entre 200 y 500 años en desintegrarse en la naturaleza, aunque en poco más de una década se transforma al estado de óxido de hierro.

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