Esa tortuga ha conseguido salvar a su especie engendrando 800 hijos; ahora, regresa a su habitat. Por L. G.

Diego tiene cien años y 800 hijos. Se trata de una tortuga que llegó a las Galápagos en 1976 desde el zoo de San Diego (de ahí su nombre). Su traslado tenía un objetivo: salvar a su especie, la Chelonoidis hoodensis, de la extinción. Y lo ha conseguido.

Cuando llegó, solo quedaban doce hembras en la isla Española. Más de cuarenta años después, Diego es el padre del 40 por ciento de las 2000 tortugas que habitan allí. La reproducción se ha hecho en una zona controlada, de forma que los científicos pudiesen recolectar los huevos, incubarlos y criarlos hasta los siete años para su reintroducción segura. Ahora Diego ha sido liberado en el interior de la isla. El traslado se hizo a hombros de un guarda y eso que la tortuga pesa 60 kilos.

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