Donostiarra, de 1938. Abogado, periodista y ensayista. Nicolás Sartorius ha sido uno de los políticos protagonistas de la Transición. Publica el libro ‘La manipulación del lenguaje. Breve diccionario de los engaños’ (Editorial Espasa). Por Fátima Uribarri

XL. ¿Cómo es que un político escribe un libro sobre el lenguaje?

N.S. Me preocupa que a través de la manipulación torticera del lenguaje se contribuya a deteriorar la democracia que nos ha costado tanto conseguir.

XL. ¿Por qué es tan importante el lenguaje?

N.S. Porque a través de él se empiezan a ganar o perder las batallas políticas. Hace cuatro o cinco años me di cuenta de que se decían cosas que, analizadas, significaban lo contrario.

XL. Uno de los términos que se usan mal, dice usted, es ‘como no puede ser de otra manera’.

N.S. Quienes lo dicen en realidad quieren decir ‘lo que yo digo va a misa’. Es una frase estúpida.

XL. Otro es ‘armas inteligentes’.

N.S. Así desaparece la responsabilidad de los sujetos que las manejan.

XL. Banco malo.

N.S. Para empezar, no es un banco. Es el que se queda con los activos malos para que los bancos malos se conviertan en buenos.

XL. Comando legal.

N.S. Cómo puede ser legal un comando terrorista?

XL. Izquierda abertzale.

N.S. Pero si abertzlale quiere decir ‘patriota’. Se les ha dado el regalo de llamarlos así.

XL. Paraíso fiscal.

N.S. Pero si es un infierno. Para el resto de la gente es la evasión fiscal masiva. Prefieren llamarlo así quienes lo han inventado.

XL. Fascista.

N.S. Esa tergiversación del concepto es muy grave. El fascismo nos llevó a la guerra, usarlo de esa forma tan poco rigurosa lo banaliza.

“En 1978, con la Constitución, viví el momento más emocionante de mi vida”

XL. Populismo.

N.S. Acaba dañando al pueblo porque es un concepto muy demagógico. El brexit, Salvini, el America first de Trump… Es muy preocupante.

XL. Posverdad

N.S. Llaman así a la mentira para ocultarla con algo que suena bien: más allá de la verdad. Es crear una realidad que es mentira y engaña a la gente.

XL. Socialismo y comunismo.

N.S. En mi concepción, ambos términos no reflejan ideas ni partidos políticos, sino estadios de la sociedad, como esclavismo o capitalismo. Pero ha habido fuerzas políticas que han dado nombre a estos estadios. No ha habido, sin embargo, un partido capitalista.

XL. ¿Qué había entonces en la URSS?

N.S. Lo de la URSS no tenía nada de comunista. En teoría, la comunista es una sociedad utópica muy superior a la capitalista. Lo que ha habido en la URSS era mucho peor, pero no era comunismo ni socialismo. Dañaron el concepto.

XL. Seguimos con su diccionario. Régimen del 78.

N.S. El franquismo era el régimen. Usan este término para ligarlo a la Constitución con mala intención. Esto es una democracia y el régimen de Franco era una dictadura. Así critican la Transición, la Constitución y descalifican la situación actual. Esta democracia es el mejor periodo de la historia de España.

XL. Le preocupa el desafecto por la Constitución.

N.S. El 6 de diciembre de 1978 viví el momento más emocionante de mi vida tras casi siete años en la cárcel. La democracia es una planta fuerte pero delicada y hay que cuidarla.

XL. ¿Cómo?

N.S. A la Constitución española no la hemos tratado bien. Los símbolos son importantes. No tenemos una gran avenida dedicada a la Constitución. Y en los colegios no se llega a estudiar porque está al final del temario.

XL. ¿No se ha explicado bien la Transición?

N.S. El ciudadano cree que la democracia española es algo que trajo el rey. No es verdad.

XL. La democracia…

N.S. Hubo que pelearla mucho en las universidades, fábricas y barrios. Es grave no haberlo explicado bien.

XL. ¿A quién se la debemos los españoles?

N.S. La democracia la trajo el pueblo español. Es su obra. La Constitución es una conquista, no es algo otorgado. El dictador murió en la cama, pero la dictadura murió en la calle.

Pregunta a bocajarro

Dice que se tergiversa el término ‘preso político’.

Cuando uno lo ha sido, esto ofende. En una democracia no hay presos políticos, hay políticos presos. Quieren hacer creer que en España no hay democracia. Forma parte de la campaña de secesionismo en Europa.

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