El presidente Donald Trump gestionó desde su residencia de Florida, convertida en cuartel general, la última escalada bélica con Irán. Por Fernando Goitia

Así llama Trump a Mar-a-Lago, su mansión en la exclusiva Palm Beach (Florida), donde, con ánimo de deslumbrar, recibe a mandatarios y poderosos de todo el mundo. Un papel reforzado durante la última escalada bélica con Irán, al pillar al presidente en plenas vacaciones navideñas. Lejos de regresar a Washington, dirigió desde aquí las operaciones desde que el 27 de diciembre una milicia proiraní atacó una base militar en Irak.

Ha construido un búnker para poder reunirse aquí con su alto mando

Pudo hacerlo porque el complejo ha sido dotado con los más impenetrables sistemas de comunicaciones e incluso con su propia ‘sala de crisis’, un búnker electromagnéticamente sellado y sin ventanas donde tomó, junto con su plana mayor, la decisión de asesinar al general Qasem Soleimani, número dos del régimen iraní, cuya muerte puso al mundo al borde de una guerra.

La Casa Blanca de invierno

Trump ha hecho de Mar-a-Lago su residencia oficial. Se refiere a ella como la Casa Blanca de invierno. Esta lujosa mansión fue construida en estilo español para Marjorie Merriweather Post hace casi ya cien años. Trump la ha reformado a fondo.

Foto principal: Trump durante una videoconferencia con distintas unidades de las Fuerzas Armadas estadounidenses destacadas en Oriente Próximo.

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