Si ha ‘flipado’ viendo los Juegos Olímpicos de invierno, se preguntará cómo ‘vuelan’ los patinadores. No es fácil. Tienen que desafiar miles de años de evolución y desprogramar su cerebro… se lo contamos. Por Daniel Méndez

A lo largo de miles de años de evolución, los reflejos han quedado grabados en nuestra mente para, entre otras cosas, protegernos en caso de caída. Pero la patinadora que aparece en la imagen ha tenido que ‘desenseñar’ a su cerebro para que no interprete su pirueta como preludio de un accidente seguro.

La práctica reiterada genera nuevas conexiones neuronales en el cerebelo, como si dijera: “Está bien. Aunque parezca que caes, no ocurrirá”

Si, por ejemplo, dejamos caer nuestra cabeza hacia atrás, se produce una pequeña explosión neuronal: nace en nuestro oído interno para alcanzar el tronco cerebral y, desde allí, se dirige a nuestros músculos a través de la espina dorsal. Obedeciendo a estas señales, el cuerpo tratará de mantenerse erguido o extenderá los brazos para mitigar la caída. En el caso de deportes como el patinaje artístico, los entrenamientos diarios han enseñado al cerebro a reprimir el lanzamiento de estas señales; la práctica ha generado nuevas conexiones neuronales en el cerebelo, el área de nuestro cerebro que se encarga de coordinar nuestro aparato locomotor. En este caso, las neuronas se disparan para evitar el movimiento reflejo que se activaría de manera natural. Es como si el cerebro dijera: «Está bien. Aunque te parece que estás cayendo, no ocurrirá. Y lo sabes porque lo has hecho miles de veces. Relájate… y sigue girando en el aire». El control de los actos reflejos desempeña también un papel fundamental a la hora de evitar el mareo que al común de los mortales nos producirían los giros y piruetas sobre los patines. Esta vez, el cerebelo ha aprendido a indicarles a los ojos que no traten de adaptarse a ese movimiento. Mejor fijarse en un punto fijo del horizonte… Y disponerse a batir récords en la pista.

PATINES DE RÉCORD

  • En el patinaje de velocidad sobre hielo se alcanzan hasta los 48 kilómetros por hora. Los patinadores sobre hielo son los humanos que alcanzan mayor velocidad en terreno llano sin propulsión mecánica.
  • El mayor número de giros que un patinador ha completado sobre un pie sin parar es 115.
  • Para ejercicios como el salto cuádruple, los deportistas tienen que girar a una velocidad de 400 rotaciones por minuto (las ruedas de un coche a 100 kilómetros por hora giran a 800 rotaciones por minuto).
  • El récord que hoy parece imposible de batir es el quíntuple Axel: girar cinco veces y media en el aire saltando de frente.

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