El bostezo, un acto contagioso, clave en todos los mamíferos.

El interés sobre este acto contagioso acumula aún muchas teorías sin acabar de poner de acuerdo a los expertos. Por ello, el médico francés Olivier Walusinski organizó la primera conferencia internacional sobre el bostezo, celebrada en París en 2010. Médicos, psicólogos, primatólogos, neurocientíficos e investigadores aficionados expusieron los resultados de décadas de callada investigación. A saber, no sólo bostezamos poco antes o después de dormir, sino también ante un gran desafío: los paracaidistas, por ejemplo, bostezan antes de saltar y los atletas, antes de competir.

Los paracaidistas bostezan antes de saltar y los atletas, antes de competir

Se ha comprobado, además, que si se nos pide observar una imagen durante media hora bostezamos más que si debemos ver una película. Más aún: leer sobre el bostezo lo produce más que leer sobre el hipo. El contagio parece clave en todos los mamíferos y hasta los perros y sus dueños bostezan a dúo. ¿Es, pues, una forma de interacción social? La gente con una buena capacidad para ponerse en el lugar del otro se contagia del bostezo más fácilmente que los autistas y los afectados de esquizofrenia. Pese a todo ello, se sigue sin conocer una explicación convincente, que, según Walusinski, existe. «Si consumimos la energía de 50 gramos de grasa al bostezar, ha de tener un fin importante. Hay que seguir investigando.»

Sabías que…

  • Los niños bostezan ya en el útero, desde la semana 22 de gestación, antes incluso de tragar. Sin embargo, no bostezan por contagio hasta cumplidos los cinco años.
  • Propio de todos los mamíferos, el bostezo es, a su vez, común a la mayoría de animales con columna vertebral, incluyendo los peces y las serpientes.
  • El bostezo de un adulto dura unos 6 segundos, con una apertura de la boca de 4 centímetros. No se le ha hallado aún utilidad alguna. Para algunos científicos, son un residuo ancestral.

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