Bruselas distribuye tiendas de cartón para cobijar a quienes se ven obligados a dormir en las calles. Por Fernando Goitia

En los refugios de Bruselas, los mendigos no pueden beber ni entrar con sus mascotas ni dormir en pareja. Además, tampoco hay mucho sitio libre en una ciudad donde más de 2600 personas carecen de hogar. Por eso, muchos duermen al raso, a temperaturas de diez grados bajo cero, intensificado el frío por las repetidas noches de lluvia. Hace unas semanas, sin ir más lejos, en el primer arreón invernal del año, dos mujeres murieron en la capital europea víctimas del frío. Mitigar la situación de estas personas es el objetivo del Proyecto OrigAmi.

Están diseñadas en un centro de formación de parados y fabricadas en prisión

Inspirado en el arte japonés de la papiroflexia, un emprendedor local ha decidido regalar a los sin techo de la ciudad unas tiendas de campaña hechas con cartón, diseñadas por parados y fabricadas por presos. No se parecen a la Casita de papel a la que le cantaba Jorge Sepúlveda -ya saben: «Qué felices seremos los dos y qué dulces los besos serán…»-, pero son ligeras, mantienen el calor, proporcionan cierta intimidad y, quién sabe, a más de uno podrían salvarle la vida este invierno.

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