En el delta del Ganges, la pleamar se ha convertido en un monstruo como consecuencia del cambio climático. Ya se ha tragado cuatro islas, ahora amenaza a siete millones de personas. Por Fernando Goitia

Las alarmantes heridas del cambio climático

En los Sundarbans temen a la Luna llena. Trae consigo a un asesino: el mar, mortífero como un licántropo, que se traga las islas que forman esta región, triste paradigma de los efectos del calentamiento global. A caballo entre la India y Bangladés, en el mayor delta del mundo -compartido por Ganges, Meghna y Brahmaputra-, viven 7,5 millones de personas cuyos hogares están amenazados. La marea da mordiscos a la tierra desde tiempos coloniales, cuando los británicos se lanzaron a talar el mayor bosque de manglares del planeta para crear su gran banco de alimentos de ultramar, pero en las últimas décadas el mar ha disparado su voracidad.

En los Sundarbans, el mar inunda la tierra. Los perros se vuelven locos por el hambre y los niños salen a cazarlos

El manglar, con sus profundas raíces enredadas, protegía contra ciclones y sobre todo contra la erosión. Los Sundarbans todavía lideran el ranking mundial en materia de manglares, pero su reducción ha permitido el aumento del nivel del mar como en ningún otro lugar. Ya se ha tragado cuatro islas y, en 2020, 30.000 familias de las zonas más críticas, serán expulsadas de sus hogares por ‘la marea hambrienta’, título de la novela que el escritor Amitav Ghosh dedicó a la región hace ya 15 años.

Foto:  La fotografia ha recibido el premio Ian Parry en 2018.

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