Cada vez más ayuntamientos ofrecen clases gratuitas de autodefensa para mujeres. Visitamos uno de esos establecimientos pioneros, en Alcorcón (Madrid), para saber qué las ha llevado a apuntarse. Texto y fotos: Ester Tijerín

Olga, 41 años, periodista

“Estos deportes no son violentos; esto lo que hace es subirte la autoestima”

¿Por qué van tantas chicas a clases de autodefensa? 4

Me apunté pensando que no me iba a gustar. Siempre había odiado este tipo de deportes, los relacionaba con la violencia. Yo tenía la autoestima muy baja y esto te la sube. También cambia la forma de relacionarte con los demás, cuando alguien se pasa contigo dices: Aquí estoy yo, no te vas a reír más de mí. No hace falta pegar, es solo el cambio de actitud. El malo detecta al débil y va a por él. La primera vez que vine, dije: “Yo no voy a ser capaz de hacer esto” y semanas después te das cuenta de que puedes. Entonces piensas: “Si yo no creía que fuera a ser capaz de hacer esto, y lo hice, de qué más soy capaz?”.

Deborah, 21 años, estudiante de ADE

“¿El amor? ¿Cuál? ¿El de las pelis de Disney? ¡Mejor céntrate en el amor propio!”

¿Por qué van tantas chicas a clases de autodefensa? 3

A mí me encanta bailar y he ido mucho a discotecas. Pero, cuando la gente está borracha, no se sabe qué puede pasar. Una vez viví una situación complicada. Un chico se obsesionó conmigo y quería que bailara con él todo el rato. Era como un acoso, menos mal que iba con amigos y nos fuimos. A mí me encanta la salsa y la música latina, pero estas situaciones te acaban dando miedo. Después de eso, no he vuelto a las discotecas. Llevo casi un año sin ir.

Además, no era la primera vez que me pasaba algo así. En otra ocasión, en una discoteca muy conocida en Barcelona… ¡fue horrible! Nos acosó un chico que iba ‘fumao’. Yo iba con una amiga y estábamos tan agobiadas que otro chico me dijo: «¿Quieres subir al vip con nosotros?». Y subimos, pero ahí se complicó. Era un señor ya mayor, de unos 40 años, pero el problema no fue él, sino su amigo, que estaba borracho y se obsesionó con mi amiga y le tocó las tetas y todo. Ella bebía y no estaba tan… con todos sus cinco sentidos. Los de seguridad no hicieron nada. Piensan que si subimos al vip, donde suele haber personas con dinero y hay chicas de compañía, estamos permitiendo que pase cualquier cosa. Entonces yo, cuando vi que el tipo la cogía, reaccioné rápido y la saqué de allí, pero fue muy violento.

Por eso vi muy importante lo de la autodefensa, para saber protegerte, saber escapar…

El que me animó a apuntarme fue mi abuelo, que hacía esto para mayores. Cuando estaba en primaria, sufrí bullying. Yo hacía ballet y pensé dejarlo para meterme en un deporte como este para defenderme, pero al final no lo hice.

“Empezó a tocar a mi amiga y nadie hizo nada. Se supone que, si hemos aceptado subir a la zona VIP de la discoteca, estamos aceptando cualquier cosa”

Me han pasado más cosas. Por ejemplo una vez en el tren, yendo con mi novio, aparecieron una chica y un chico que iban muy drogados y se pusieron muy agresivos. Mi novio dice que lo mejor es no reaccionar porque pueden sacar una navaja. Le robaron las gafas y, claro, son situaciones en que hasta él mismo se caga. Creo que la defensa debe ser tanto para chicos como para chicas.

Hay que cambiar muchas cosas. El amor es mucho más que el amor romántico de las pelis de Disney. Te meten estupideces en la cabeza que luego te crean problemas. No te dejes llevar por la idea de ese amor, ¡mejor céntrate en el amor propio!

Al final, tanta mierda en la cabeza deja a las chicas traumatizadas con ser perfectas, que si un grano o un pelo… ¡tía, que si tienes un grano o bigote es porque eres una persona, no un muñeco!

No sé si esto va a cambiar pronto. La gente a la que se ha acusado de violación en Hollywood es conocida, y eran muy famosos cuando cometieron las violaciones. Pero, qué curioso, cuando los han denunciado ya estaban al final de su carrera. Interesante, ¿no?

Y siempre hay que ir con ojo, la gente aparenta normalidad y de repente… tienes que estar preparada. Y si estás en situaciones hostiles, no bebáis y no os vayáis con gente desconocida. A veces nos queremos hacer las fuertes y nos decimos: «Soy una mujer libre y puedo ir con quien quiera…». Ya, pero, por si acaso, ten cuidado.

Cristina, 33 años, administrativa, tres hijos

“Cuando lo dejé, empezó a seguirme, dormía en el rellano, me amenazaba”

¿Por qué van tantas chicas a clases de autodefensa? 1

De niña hice kárate. Lo retomé para saber cómo defenderme, para no bloquearme si me ocurre algo. Sales de estas clases y crees que eres una diosa, andas por la calle pensando: «Cuidado conmigo» [risas].

Trabajaba en una empresa como administrativa; ahora, me he tomado un tiempo para cuidar de mis hijos. Tengo un hijo con mi marido y dos más de la anterior relación de él.

Antes de esta pareja estuve con un chico dos años. Yo era muy joven, tenía 20. Al principio fue muy bien, hasta que vi que estaba obsesionado conmigo. En las discusiones se volvía super loco. Y cada vez iba a más.

Cuando dije «¡se acabó!», él empezó a seguirme. Me iba a buscar al trabajo, dormía en el rellano de la escalera, me dejaba notas, me seguía con el coche. Luego empezó a amenazarme: que me iba a matar, que se iba a matar él. Entonces decidí denunciar.

“A mi familia, él les daba pena porque les contaba que solo quería estar conmigo. Pero a mí me decía: ‘Te voy a matar como no vuelvas, hija de puta'”

Realmente es difícil porque piensas: «¿Qué estoy denunciando? ¿Dónde está el límite? ¿Aguanto un poco más? Si tampoco es para tanto». Pero ¿hasta dónde hay que aguantar?

Si te quieres matar, mátate, pero no me responsabilices de lo que hagas con tu vida, ni pongas en peligro la mía. Tuvimos un juicio y conseguí una orden de alejamiento y me dieron un teléfono de protección. No me arrepiento, conseguí lo que quería: vivir mi vida. Nunca lo volví a ver. Es duro denunciar a una persona a la que has querido. Pero, antes de querer a los demás, me quiero yo.

No considero que mi familia me apoyase. Lo veían como una tontería. Todo el mundo lo veía a él con pena. Él les comentaba: «Es que quiero estar con ella», pero a mí me decía: «Te voy a matar como no vuelvas, hija de puta».

En todo esto es muy importante la educación. Educar no es fácil. Mis hijos mayores ya lo tienen aprendido, pero al pequeño, de 5 años, además de quererlo mucho, intento enseñarle a decir que no. Tiene que aprender que no hay que tolerar todo. Y para eso hay que tener confianza en uno mismo.
Mis tres hijos son varones. A veces pienso que si tuviera una niña tendría más miedo.

 Dana, 37 años, Ama de casa

“Un tipo se me tiró encima: no me dio tiempo a correr. Empecé a pegarle y a gritar”

¿Por qué van tantas chicas a clases de autodefensa? 2

Me atacaron por la calle. Yo iba andando, oí unos pasos y, cuando me giré, ya tenía al tipo encima, me empujó y se puso sobre mí. No me dio tiempo a correr. Le empecé a pegar y a gritar y tuve suerte porque al lado había un desguace y los trabajadores pasaron la linterna y el chico se asustó y se marchó. Después estuve varios meses muy mal, muy asustada. Y se me juntó con una depresión, pero, bueno, ya lo he superado. La autodefensa te da confianza. A mi hija de 5 años la he apuntado a judo. Me siento más segura así.

Te puede interesar

Novios tóxicos… ¡Como mires a otro, te mato!

Maltrato doméstico: terror psicológico en el hogar