«Mis padres están viciados». Así es como los niños resumen la relación de sus padres con el teléfono móvil y otros dispositivos. Están enganchados al portátil, desayunan mirando la tableta y, cuando los recogen en el colegio , no paran de hablar por teléfono. Este enganche se llama ‘phubbing’. Y es contagioso. Así lo ven sus hijos a usted. Por Alicia Hernández

Quizá el término no le suene… pero seguro que lo ha practicado. El ‘phubbing’ es el acto de ignorar a las personas que tenemos al lado por estar demasiado pendientes del móvil.

La palabra viene de la unión de ‘phone’ y ‘snubbing’. Una práctica abusiva del móvil que achacamos a los adolescentes y jóvenes, y que realmente es común entre ellos, la cual se produce por imitación, timidez o dependencia, pero que cada vez más se encuentra en padres y madres sin que sean totalmente conscientes de ello. Según el estudio Empantallados, realizado a más de 1400 familias en España para analizar el impacto de los dispositivos electrónicos en la vida familiar, uno de cada tres padres reconoce abusar de la tecnología y se considera un mal ejemplo para sus hijos. En otro estudio, aun más detallado, realizado por la revista Child Development (2017) entre 170 familias para averiguar la cantidad de veces que el móvil, el ordenador o la tableta interrumpen el tiempo que pasan los padres con sus hijos, un 11 por ciento aseguró que nunca sucedía; el 17 por ciento, que solo ocurría una vez al día; un 24 por ciento declaró que pasaba un par de veces en la jornada; y el 48 por ciento dijo que el teléfono interrumpía su relación con sus hijos tres o más veces al día. Atender correos y llamadas por temas de trabajo; conversaciones con los amigos, padres, hermanos; el grupo de WhatsApp del colegio; juegos y redes sociales. El uso del teléfono interrumpe muchas más veces de lo que pensamos la relación con los hijos. Ellos esperan pacientemente (o no) su tiempo robado por la tecnología. Pero son conscientes de ese ‘segundo plano’ que ocupan: a veces se sienten ignorados y otras disculpan y entienden la actitud de sus padres. Así lo cuentan.

Los niños tienen la palabra

ROCÍO, 12 AÑOS

“Mi padre se puede tirar horas con el teléfono hablando y mirando Twitter”

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«A mi madre le molesta que se use el móvil cuando estamos comiendo o cenando. Está prohibido, hasta tenemos un cartel que lo pone. Es que mi padre está todo el tiempo hablando y mirando Twitter. Si durante la comida estamos hablando y surge alguna duda, tenemos el OKGoogle (altavoz inteligente Google Home) y se lo preguntamos, así no cogemos el móvil. Yo tengo móvil desde el año pasado y me doy cuenta de que, si tienes cosas que hacer y te enganchas al móvil, pierdes el tiempo. Y a ellos les pasa igual. Si les hablo y están con el móvil, no se enteran; tengo que esperar a que lo dejen. En el colegio, nos han hablado del phubbing y nos han dicho que es mejor comunicarse en persona. Ahora mismo, mi padre está hablando por teléfono: y se puede tirar horas. No sé si es por su trabajo y no le queda más remedio».

PAULINA, 10 AÑOS

“Mi madre hace todo con el móvil. Lo lleva siempre en la mano”

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«Mi madre hace todo con el móvil: habla con mi padre por el WhatsApp, con la abuela o con su trabajo. Le encanta hacernos fotos y vídeos a mi hermano y a mí y, cuando hace la compra, paga también con el móvil. Lo lleva en la mano por si la llaman o recibe un mensaje. Contesta rápido, no puede esperar. Mi padre habla mucho por teléfono porque arregla los problemas del trabajo. En el coche suena por el altavoz y, si ve que es algo importante, nos dice que nos callemos, que hagamos como si no estuviéramos allí. En casa, lo que más le gusta es tumbarse en la cama y ver una serie o algo. Pero, cuando estamos todos juntos, está prohibido coger el móvil. Se pone muy seria con eso. Prohibidos sobre todo para mi hermano pequeño (6 años), que tiene juegos descargados. Creo que mis padres no podrían vivir sin móvil».

MARCOS, 12 AÑOS

“Me regañan si juego a la Play, pero ellos solo dejan el móvil si ven una serie”

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«Mi madre tiene juegos y juega hasta en la cama, sobre todo al WOW, de formar palabras; dice que la relaja. También le gusta ver aplicaciones como Pinterest, para coger ideas de recetas y decoración, y Amazon, Wallapop y tiendas de ropa, ¡eso la vuelve loca! Se puede pasar horas buscando ‘chollos’ y también hablando en los grupos de WhatsApp: el de la familia, del colegio, del equipo de fútbol, de sus amigas de la clase de baile. Mi padre utiliza mucho el móvil para trabajar, habla mucho por teléfono, lo llaman hasta los sábados y los domingos. Solo deja el móvil cuando me está viendo jugar al fútbol o cuando se enganchan mi madre y él con una serie en la tele y ven del tirón toda la temporada. Me regañan porque dicen que estoy todo el rato jugando con la Play y a mi hermana mayor porque está siempre mirando su móvil. ¡pero ellos son peores!».

MANUEL, 7 AÑOS

“Estoy haciendo los deberes, pregunto algo y me dice ‘espera’. Y me espero”

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«Ahora que mi padre trabaja en Uruguay, hacemos videollamada, aunque tenemos que hacerlo pronto cuando allí es de noche y aquí es por la mañana. Mi madre no usa mucho el móvil, solo lo coge cuando la llama la abuela o alguien. Mi padre sí porque tiene que hablar con muchos trabajos, habla mucho. Mamá tiene el juego Rogi Voltrets, que es una bola que tienes que mover y esquivar los obstáculos. Se ha descargado la aplicación para mi reloj inteligente y era un problema porque no tenía espacio, es que su móvil no es muy bueno. A veces estoy haciendo los deberes y le pregunto algo y, si está mirando el móvil, me dice ‘espera un momento’. Y me espero. Luego me ayuda. Yo tengo un móvil sin tarjeta, pero no lo uso casi. Solo miro las fotos de cuando era pequeño que me hizo mi madre».

LUCÍA, 11 AÑOS

“Si está con el móvil, dice que me escucha; pero luego me pide que se lo repita”

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«Cuando salimos a comer a un restaurante, mi madre hace fotos de la comida, es para su trabajo, y también utiliza Instagram y a veces me pide ayuda para que le ponga los filtros y efectos, yo lo hago mejor que ella. Con el móvil hace muchas cosas de su trabajo y escucha la radio o pone música mientras trabaja con el ordenador, y a mí me toca esperar cuando quiero contarle algo del colegio. Si está con el móvil, dice que sí, que me está escuchando; pero luego le pregunto y dice que se lo repita, que estaba mandando un correo o un mensaje urgente. Ya sabía que no me estaba haciendo caso y tengo que repetírselo otra vez. Mi padre siempre tiene el último modelo del iPhone, le gusta mucho disponer de un móvil para hacer fotos para su trabajo, tiene aplicaciones para hacer notas sobre las fotos y dice que así es más rápido y soluciona las cosas al instante».

LUCAS, 6 AÑOS

“Mi padre usa el móvil en casa, en la cocina, en el coche. Tiene juegos”

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«Mi padre usa el móvil en casa, a veces en la cocina, y pone música. También en el coche cuando se pierde y pone mapas. Tiene juegos: uno de hacer edificios y otro de figuras de colores. Mi hermano pequeño (5 años) y yo tenemos juegos en su móvil y también en la tableta. Nos dejan jugar los fines de semana. Yo le pido que me busque vídeos de fútbol en Internet, pero si está hablando o escribiendo algo me lo quita y tengo que esperar. Mi madre no nos deja el móvil porque lo usa para trabajar y se lo podemos romper sin querer. Lo que más me gusta es cuando mi padre nos hace juegos con el móvil que te cambian la cara, pareces un zombi o te pone como si fueras un viejo, ¡nos partimos de la risa!».

AARÓN, 9 AÑOS

“Tienen tanto vicio que, si se les perdiera el móvil, ¡les daría un patatús!”

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«Mi padre utiliza mucho el móvil para el trabajo, pero también para escuchar música mientras cocina, eso le encanta. Mi madre lo usa más después de cenar. Lo que más le gusta es tumbarse tranquilamente en el sofá y ver el Instagram, el WhatsApp y todos esos programas. Yo tengo algunos juegos instalados en el móvil de mi madre, los que me dejan de mi edad, y solo los uso cuando tengo permiso para cogerlo, y a veces hablo con algunos compañeros del cole por el WhatsApp del grupo. Mis padres tienen tanto vicio que, si algún día se les perdiera el móvil, ¡les daría un patatús, se morirían! Cuando están tan concentrados y tan viciados con el móvil, no se enteran de lo que les digo; se lo tengo que repetir cinco veces por lo menos y, cuando paran de estar con el móvil, se enfadan conmigo porque les grito. Pero, si no, ¿cómo se van a enterar?».

MARINA, 8 AÑOS

“Mi madre se tumba conmigo y yo me quedo dormida con la luz de su móvil”

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«Mi madre tiene dos teléfonos… y mi padre también. Uno para el trabajo y el otro para la familia y los amigos, creo. Cuando no sabe dónde está el móvil, se pone muy nerviosa: a mi padre le da un poco igual. A mi madre le gusta mucho el móvil y a mi padre también, como a todo el mundo; a mí también, aunque aún no me lo van a comprar, tengo que esperar a los 10 años o más y mientras juego con la tableta. Lo que más usa mi madre es WhatsApp; antes escribía, pero ahora le gusta grabar los audios, también mirar Instagram. Y mi padre, YouTube, para los deportes. ¡Ah! Y también miran mis notas; el otro día colgaron el examen de Science y se puso a bailar cuando vio que había sacado un sobresaliente. Cuando están en casa, siempre están con el móvil, esa es la vida de los padres, todo el día con el móvil. Como me da miedo la oscuridad, por la noche mi madre se tumba conmigo y mira el móvil y yo me quedo dormida con la luz del teléfono».

DANIELA, 9 AÑOS

“Mi madre siempre juega al ‘Pou’: está pasado de moda, pero a ella le encanta”

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«Mi padre tiene muchas aplicaciones en el móvil. Siempre utiliza Twitter, tiene Instagram y creo que Facebook, pero eso lo usa menos. Y mi madre siempre está jugando al Pou, es un juego que ya está pasado de moda, pero a ella le encanta. También la veo con un juego que es de adivinar cartas… o algo así. Tiene Instagram, WhatsApp, teléfono…. bueno, eso ya te viene, creo. Mi madre habla mucho por WhatsApp, igual que mi padre. Ahora con los móviles puedes hacer de todo. No creo que mis padres lo usen demasiado, solo lo normal. A mí me gustaría tener mi propio móvil el año que viene porque estoy un poco harta de utilizar el de mi padre. Cuando está hablando por teléfono, mi padre se va lejos para que no lo molestemos, pero hacer más caso al móvil que a mí… yo pienso que no».

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