Solo para llamadas, sin ‘apps’ ni cámara ni Internet. Los móviles básicos regresan para combatir nuestra adicción a la tecnología, pero también para blindar nuestra intimidad. Los utilizan los presidentes de gobierno. Por Ixone Díaz Landaluce

¿Es mi hijo un adicto al móvil?

Cada 12 minutos (y hasta 80 veces a lo largo del día) desbloqueamos la pantalla y echamos un vistazo a nuestro smartphone. Y, para combatir esa necesidad compulsiva de la que no se libra casi nadie, los dumbphones están protagonizando un retorno épico. Son móviles, pero no inteligentes. No tienen conexión a Internet y, por tanto, nos libran de la tiranía de las apps: ni WhatsApp ni Twitter ni Facebook… ni siquiera el ya arcaico e-mail. Su retorno está cargado de nostalgia, tiene un puntito contestatario, pero también mucho pragmatismo. Algunos modelos están pensados como el «compañero perfecto de tu smartphone». Es decir, como segundo dispositivo para llevártelo de cañas o de vacaciones y estar comunicado sin estar ‘conectado’. Y mientras la sofisticación de los smartphones parece no tener límites, las prestaciones de estos teléfonos son de lo más básicas: sirven para hacer y recibir llamadas, mandar mensajes y… poco más. Con suerte incluyen reloj, calculadora, calendario o radio.

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Harto de «estar siempre pegado al iPhone», Eddie Redmayne intentó volver a utilizar un teléfono básico durante una temporada. No funcionó. «Ahora estoy tratando de tener una relación más sana con mi smartphone», dice

Tienen poco espacio de almacenamiento y la mayoría ni siquiera tiene cámara. Eso sí, son robustos, baratos y sus baterías duran días. A veces, semanas. Y sobre todo son la manera más eficaz de proteger nuestra intimidad.

Presidentes

Marcas como Alcatel o Nokia comercializan varios modelos y ya hay compañías especializadas en dumbphones como Doro o Punkt. Y es que el pedazo del pastel no es desdeñable. Según la consultora Strategy Analytics, cada año se venden 44 millones de terminales como estos en el mundo. Además, en países como Japón sus ventas están creciendo un seis por ciento cada año. Y, en Corea del Sur, Samsung lanzó el año pasado un móvil sin Internet para que los estudiantes pudieran concentrarse durante sus exámenes de selectividad. Incluso los líderes mundiales se han apuntado a la tendencia. Aunque, seguramente, a regañadientes. Por seguridad, Donald Trump tuvo que renunciar a su smartphone cuando llegó a la Casa Blanca; y el iPhone de Obama no le permitía ni enviar mensajes ni hacer fotos ni escuchar música. Él se lo tomaba con humor: «¿Sabes esos teléfonos de juguete con los que los niños hacen como que hablan con su abuela? Pues eso es lo que me dieron a mí».

LOS QUE MARCAN TENDENCIA

Diseño exclusivo: como una tarjeta de crédito

Vuelven los móviles básicos

Light Phone

El Light Phone asombró en el mundillo tecnológico. Tiene el tamaño de una tarjeta de créditon y el aspecto de una calculadora y su primer modelo solo permitía llamar y consultar la hora. Tras el éxito hicieron otra versión que deja enviar mensajes y visualizar mapas, pero sin aplicaciones. Sus creadores, Joe Hollier y Kai Tang, se conocieron diseñando apps y decidieron que el mundo ya tenía demasiadas. Crearon una start-up y han vendido más de diez mil Light Phones en 50 países.

Un clásico renovado

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Nokia 3310

En 2017, Nokia decidió relanzar uno de sus modelos clásicos: el Nokia 3310. Resistente y robusto como el original, es un imán para los nostálgicos. Con el tono de llamada de siempre y un solo juego: el mítico Snake.

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Hitos de los móviles de Nokia