Estas son las claves para reconquistar nuestras vidas cotidianas tras el confinamiento causa por el coronavirus. Por Ángeles Rodríguez Bernárdez, psiscóloga sanitaria

1. La adaptación no es inmediata

Se dice que los seres humanos somos capaces de superar cualquier cosa… y generalmente es cierto. Sin embargo, esperamos volver a nuestras rutinas en cuanto el estado de alerta acabe como si nada hubiese ocurrido. Puede que nuestra adaptación no sea un proceso tan instantáneo. Eso no significa que algo vaya mal en nosotros o que tengamos problemas graves, simplemente necesitamos tiempo para retomar el ritmo de nuevo.

2. No cierre esta experiencia en falso

En un mundo tan frenético haber tenido que detenernos de golpe suele generar una sensación de incredulidad ante lo vivido que embota nuestras emociones. Es común sentir que todo ha sido como un sueño o una película y podemos tener la tentación de cerrar esta etapa dejándola estar así, pero dotarla de significado comprendiendo lo vivido es una tarea importante para integrarla dentro de nuestra historia personal.

3. Sea indulgente

No existe una forma única de afrontar de manera exitosa el estrés y la incertidumbre de estas semanas. Y lo mismo ocurre con la vuelta a la cotidianidad. Tenemos que crear espacios para el autocuidado sin exigirnos el cien por cien desde el primer día. No es un imperativo comportarnos como si todo fuese igual que antes, cuando, de hecho, no lo es. Todo ha cambiado y puede que nosotros también, así que seamos indulgentes

5. Háblelo

Ser capaces de identificar y expresar emociones alivia parte del malestar y ayuda tanto a aceptar como a procesar nuestros sentimientos de un modo más saludable. Compartir todo eso que sentimos y pensamos con nuestros allegados es una de las mejores formas de evitar el aislamiento emocional. Conectar con nuestros amigos, pareja o familia nos reconforta y nos hace sentirnos parte de una misma comunidad que ha vivido algo extraordinario

6. Los más expuestos

Algunos han tenido que soportar más tensiones que otros. Enfermos y sus familiares, sanitarios, cuerpos de seguridad, trabajadores del sector de la alimentación e incluso personas con problemas de ansiedad previos se han visto sometidos a presiones para las que nadie nos prepara. Son ellos los que más atentos deben estar en este proceso de reincorporación a la rutina y más comprensión por parte de su entorno deben recibir

7. Intervención temprana

Adaptarnos e integrar todas las experiencias de este periodo llevará un tiempo. Aun así, puede ocurrir que no seamos capaces de sentirnos como antes o disfrutar como lo hacíamos. Si pasadas unas semanas de poscuarentena persisten esas sensaciones de malestar, ansiedad o miedo o si estos son desde el principio demasiado intensos como para impedirnos retomar nuestra rutina de vida, será el momento de pedir ayuda profesional. Una intervención temprana es clave.

8. No somos villanos…

El acaparamiento de papel higiénico no ha pasado solo en el supermercado de nuestro barrio. Se ha repetido en Australia, Hong Kong, Nueva York, París… Hemos visto lo mezquinos que podemos llegar a ser. Pero eso no debe sesgar nuestra percepción del ser humano. A veces nos comportamos así.

9. … Y tampoco héroes

También hemos visto gestos altruistas, solidarios y heroicos que nos han emocionado a todos estos días. Desde el punto de vista psicológico, es más saludable aceptar que no hay absolutos y que la vida es poliédrica, con caras más amables y otras menos, sin que por ello pierda su belleza…

10. No hay moraleja

Es tentador creer que de las épocas difíciles podemos sacar enseñanzas valiosas que den sentido a la incertidumbre y a la ansiedad y el dolor vividos. La realidad es que esas conclusiones muchas veces no aparecen claras. No se agobie, la vida no es una ficción con un mensaje evidente ni una película con final feliz (o triste).

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