Vigo, 1971. Soy escritor y escribo novelas policiacas que por dentro son cuentos de amor a una tierra. Galicia. Con mi tercera novela, ‘El último barco’ (Ediciones Siruela), vuelvo a la ría de Vigo. Por Virginia Drake / Fotos: Javier Ocaña

XLSemanal. Empezó Derecho, se licenció en Ciencias Empresariales y se convirtió en un escritor tardío.

Domingo Villar. Mi familia tenía un negocio de plásticos y seguí un poco el impulso empresarial, me dejé llevar. También trabajé en una empresa química y en una bodega de vino, fui crítico gastronómico… pero siempre supe que quería ser escritor: desde muy joven escribía pequeños relatos.

XL. Su primer libro, Ojos de agua, fue un éxito (2006), y La playa de los ahogados (2009) vendió más de 500.000 ejemplares.

D.V. No tengo claro que el éxito literario sea eso, sino quizá la satisfacción por el trabajo que haces. Yo seguiría escribiendo, aunque no me leyeran.

XL. Su tercera novela se iba a llamar Cruces de piedra y estuvo a punto de salir en 2013, ¿cómo es que hoy se llama El último barco y ha tardado diez años en ver la luz?

D.V. Era la misma historia, sí, pero no me convencía cómo estaba escrita; retiré el manuscrito y la reinicié. Si una novela no te emociona a ti, es difícil que emocione al lector.

XL. En sus obras, el paisaje (las Rías Baixas) es importante, pero usted lleva treinta años en Madrid. ¿Esto es ‘morriña’?

D.V. Seguro (sonríe). «La niebla del alma», que decía Cunqueiro. También Ulises era feliz en brazos de Calipso y no dejaba de pensar en volver a Ítaca. Vuelvo a Galicia siempre que puedo y todos los días que me siento a escribir.

XL. No hay más que leer su libro para ver que va a ser verdad que el gallego contesta siempre con evasivas o con otra pregunta.

D.V. Sí. En Galicia, a base de preguntas y más preguntas, nos entendemos de maravilla. Nadie dice que la línea recta sea el mejor camino; quizá es el más corto, pero se disfruta más con curvas…

XL. ¿Es cierto que cada día traduce al gallego lo que escribe en castellano?

D.V. Es que casi todos los diálogos los escribo en castellano y las descripciones, en gallego. Me gusta traducir el libro a los dos idiomas según avanzo: al terminar, tengo una novela en castellano y otra en gallego.

domingo villar, xlsemanal

XL. Y en Galicia ¿cuál se vende mejor?

D.V. La escrita en castellano, aunque las ventas en gallego son estupendas.

XL. Dice que Caldas, su personaje, se parece mucho a usted, pero él es taciturno y un solitario empedernido y usted no lo parece.

D.V. Tenemos la misma edad, nos gustan los mismos sitios y las mismas cosas: la gastronomía, el vino… pero yo tengo tres hijos, mi mujer trabaja fuera y cada día ayudo en lo que puedo. Aunque debo de hacerlo muy mal porque uno me ha suspendido [ríe].

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«Preparo para todos un zumo de naranja, porque procuro dar ejemplo tomando vitaminas. Luego bebo un café solo sin azúcar ni leche. Y nada sólido».

 

 

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