Madrid, 1978. Soy odontólogo, especialista en ortodoncia, pero me gusta decir que soy arquitecto de sonrisas y me llaman ‘el dentista de las celebrities’. Publico ‘Eres un crack’ (Alienta). Por Virginia Drake / Vídeo y foto:  Javier Ocaña

XLSemanal. ‘El dentista de las celebrities’, cuestión de marketing?

Iván Malagón. No, no soy noctámbulo, no me gustan las fiestas… Todo empezó porque atendí a alguien muy conocido [Adriana Ugarte] que salió hipermegaencantado de mi consulta, lo contó a sus colegas y me nombró en algún medio.

XL. Le haría una rebaja…

I.M. No, pagó el tratamiento completo y, pese a eso, se sentía en deuda conmigo. La grandeza de mi posición es que logro ser amigo de los famosos, ellos hablan de mí y vienen a mi cumpleaños.

XL. No sé si me haría amiga del dentista…

I.M. Depende de qué dentista. Yo recibo a los pacientes en mi clínica como a mis amigos en mi casa.

XL. Es nieto e hijo de policías municipales e ingresó en un convento de Ávila, donde hacía de monaguillo.

I.M. Fue para poder estudiar, no tenía padrinos. Me he buscado la vida desde niño. Con ocho años rotulaba los trabajos de mis compañeros y les cobraba 25 pesetas, había días que ganaba 200 pesetas.

XL. Y fue modelo de ropa interior.

I.M. Sí, en una discoteca, mientras estudiaba en la Complutense. Me gusta tanto la odontología como la moda, el dibujo… soy muy pasional de la belleza.

XL. Su libro Eres un crack es muy autobiográfico, ¿qué lo llevó a escribirlo?

I.M. Roger Domingo, del Grupo Planeta, vio cosas mías en las redes y me dijo de vernos. Entonces le leí un párrafo que acababa de escribir y, al levantar la vista, vi que estaba llorando.

XL. ¿De dolor de muelas?

I.M. No [sonríe], de emoción, y me dijo: «Iván, esto tienes que publicarlo».

Iván Malagón: "Tener todos los dientes como teclas de piano es horroroso. La gente no está formada..."

XL. Ofrece 50 claves para triunfar en la vida y dice que todos podemos ser un crack.

I.M. Sin duda. Hay que potenciar lo que nos hace únicos: lo que te diferencia del resto es lo que te hace destacar. Y tú eres lo que piensan de ti.

XL. ¿Sabe que tiene una de las profesiones que más odian los pacientes?

I.M. ¡Sí! Pero me considero un rebelde con causa, con sensibilidad femenina para entender la belleza.

XL. ¿Qué lo distingue de otros odontólogos?

I.M. Mi sensibilidad estética, algo que no se aprende en la universidad. Estoy valorado a nivel internacional porque, en mi modo de planificar mis casos, reúno varias artes. arquitectura, diseño…

XL. Están de moda los dientes blanquísimos, alineados con regla.

I.M. La gente no está formada para saber qué es bonito. Tener todos los dientes como teclas de piano es horroroso.

Desayuno: siempre lo mismo

Iván Malagón

 

«Zumo de naranja; leche de almendras; una tortilla con queso; pan tostado de cereales con tomate, aceite de oliva y mortadela de pavo con trufa; y nueces».