Madrid, 1981. Soy diseñadora de moda y la ganadora de MasterChef Celebrity 4. Acabo de sacar una colección cápsula de ropa, con Juan Avellaneda, y en febrero presentaré la 5ª colección de mi marca, TFP. Por Virginia Drake / Foto y vídeo: Javier Ocaña 

XLSemanal. Termina el año por todo lo alto, ¡está que se sale!

Tamara Falcó. Gracias, la verdad es que estoy en un buen momento, sí.

XL. ¿A quién le ha sorprendido más su triunfo en MasterChef, a su madre o a usted?

T. F. A mi madre, pero muy gratamente. Ha sido muy impresionante para ella porque siempre me trata un poco como a una niña. Verme metida en la cocina ha sido una gran sorpresa para ella, que no baja allí jamás. La verdad es que me tiene algo subestimada; tiene un poco esa relación como de mamá pollito, porque piensa que aún no puedo cruzar la calle sin que me lleven de la mano, pero verme ganadora la ha cambiado un poco, aunque se le olvidará pronto [ríe].

XL. ¿Hay una Tamara diferente después de este concurso?

T. F. Sí, y espero gestionarlo bien. Noto el cariño de la gente por la calle, la verdad, y sobre todo en mis redes sociales.

XL. ¿Y qué le dicen tras ganar el concurso?

T. F. Que me habían prejuzgado y que conocerme más ahí ha sido un descubrimiento. Esto lo he escuchado muy a menudo.

XL. ¿Es una mujer sin filtros, como parece, o lo tiene todo bastante calculado?

T. F. La verdad es que es un poco las dos cosas y tal. O sea, yo sí calculo bastante las cosas y tal; aunque lo que digo, la verdad, es que me sale de forma totalmente espontánea y natural. Es parte del carácter que me ha dado Dios, para bien y para mal.

XL. ¿Ha pensado muchas veces que calladita estaba más mona?

T. F. Jajaja, ¡sin parar, sin parar! Pero creo que también es parte de la gracia.

XL. ¿De qué gracia?

T. F. Creo que ser natural y espontánea es algo que la gente agradece, que da mucho juego en televisión y que me ha salvado de muchas situaciones.

XL. ¿La espontaneidad a la hora de decir lo que piensa es su mejor ingrediente?

T. F. Mi madre siempre ha dicho que lo mejor que tengo es mi personalidad. Y ella es la persona que mejor me conoce.

XL. Cuentan sus hermanos que a veces la toman muy poco en serio, pero seguro que es usted la alegría de la casa.

T. F. Pues la verdad es que sí, porque las dos cosas van muy unidas. De mi tío Miguel [Boyer], sorprendentemente, aprendí a saber reírme de mí misma.

XL. Reconoce que es muy pija, ¿para usted no es un término peyorativo?

T. F. No; para mí un pijo es el que tiene un grupo de amigos cuyos padres tienen dinero, que han podido ir a colegios exclusivos, que se mueven alrededor de su mismo grupo, que parece que se les ha dado todo y que no se tienen que currar tanto la vida.

XL. ¿Quiénes son más pijos: los Preysler o los Falcó? [risas].

T. F. Los dos: en unos aspectos, unos; y en otros aspectos, otros. Hay un poco de todo y eso es lo bonito: la diversidad. Mi vida está llena de contrastes.

XL. ¿Se sentía un bicho raro, un verso suelto, entre los concursantes de MasterChef?

T. F. Sí, sobre todo al principio, porque todos habían tenido bastante contacto con televisión y tal. Cuando me microfonaron y me pusieron en fila india con todos, que estaban súper relajados, pensé: «¿Pero dónde me he metido?».

XL. ¿Les sorprendió usted a ellos más que ellos a usted?

T. F. ¡Jajaja! ¡No, no! Creo que la sorpresa era mutua, sobre todo con Yolanda [Ramos], la verdad [ríe].

XL. De ella no entendía que comprara ropa interior en los mercadillos ¡y que luego la usara!

T. F. Bueno, o sea, hay cosas que puedes comprar en los mercadillos, pero que jamás… La verdad, no sé… en plan cada uno [ríe]. A este paso, todo el mundo va a hacer apología de las braguitas compradas en mercadillo y yo no sé, igual son fantásticas. Teníamos conversaciones en las que se moría de risa conmigo. Y yo con ella, porque esa libertad de expresión que tiene… y tal [ríe].

XL. Con Anabel Alonso se enfadó y le salió el bicho que lleva dentro.

T. F. Yo también tengo esa capacidad… Luego estuvimos juntas en el cumpleaños de Samy [Samantha Vallejo Nágera]. Lo valiente no quita lo cortés.

XL. Cuenta su madre que en casa se preparaba bien sus clases de cocina y que la veía siempre con los apuntes en la mano.

T. F. ¡Ha sido increíble! Yo misma me sorprendo porque soy muy cabezota.

XL. ¿Se ha tomado, de manera responsable, este concurso como un trabajo?

T. F. ¡Obvio! Y me ha salido redondo [ríe].

XL. ¿Dudó de si participar o no?

T. F. La verdad es que quisieron contar conmigo en la primera y en la segunda edición y no fui; en la tercera ya no, porque tenían un montón de celebrities que querían participar y… o sea… no me llamaron. Y en esta cuarta edición ha sido una suerte porque sé que muchísima gente ha hecho las pruebas del casting.

XL. Dice que le hicieron un contrato muy bueno por participar y que lo que ha ganado lo invertirá en su colección de moda, ¿no va a seguir con la cocina?

T. F. Bueno, mis platos van a estar en el restaurante de MasterChef y, la verdad, es que yo tengo mucho respeto a la hostelería [ríe].

XL. Pero ha demostrado que se le da bastante bien.

T. F. Bueno, se me da bien dentro de unos parámetros… ¡Mi competencia eran Los Chunguitos! [ríe]. ¡Tampoco vamos a exagerar! ¡Jajaja!

XL. Con el menú final que la llevó a la victoria nos dejó a todos impactados.

T. F. Lo había ensayado antes muchísimo, la verdad, muchísimo. Y tuve a grandes chefs, como Oriol Castro [mano derecha de Ferran Adrià en El Bulli], aconsejándome.

XL. Cuando solo quedaban cuatro finalistas dijo: «Vicky [Martín Berrocal] cree en la suerte, pero yo creo mucho en Dios». ¿Piensa que Dios ha tenido mucho que ver en su triunfo?

T. F. ¡Definitivamente! El 13 de mayo, que fue cuando empecé, era el día de las apariciones de Fátima y para mí estas cosas no son coincidencias.

XL. ¿Y rezaba el rosario para ganar?

T. F. ¡Claro! Para ganar y también cuando me desanimaba. O sea, para mí el rosario es fundamental y yo rezo siempre, rezo todo.

XL. ¿Para qué otras cosas suyas reza?

T. F. ¡Para todo! O sea, desde que me despierto ya rezo, en plan para sobrevivir a las pruebas y que me salgan bien…

XL. Así que si gana es gracias a la intervención divina y si pierde es porque se ha puesto nerviosa o lo ha hecho mal…

T. F. O porque a lo mejor no era mi camino. Es verdad que aquí sirve muy bien el refrán castellano de «A Dios rogando y con el mazo dando». O sea que, por mucho que ruegues, como no hagas tu parte, difícilmente va a salir la cosa [ríe].

XL. ¿Se cumplen la mayor parte de las cosas para las que reza?

T. F. A mí siempre me han dicho que Dios escucha tus plegarias. Pero es verdad que, a veces, lo que nosotros deseamos, no es lo mejor para nosotros. Y también hay que tener en cuenta que el mal existe. Son varios factores y, por eso, no todo se cumple en el tiempo que yo espero. Y eso a veces me hace desanimarme y es un error. Hay que tener un poquito de paciencia, porque eso es la fe.

XL. ¿Cuántas veces al día habla con su director espiritual?

T. F. ¡Las que necesite! Con WhatsApp es muy fácil. Todas las dudas que tengo se las planteo cuando me surgen, y eso es importante.

XL. Soltera, ¿porque quiere…?

T. F. ¡Jajaja! Me encantaría encontrar a la persona adecuada y rezo para eso también.

XL. ¿Para conseguir un marido estupendo?

T. F. ¡Claro que lo rezo! Compartir tu vida con la persona adecuada es lo más bonito que te puede pasar. Adán tenía el paraíso pero estaba triste porque estaba solo, por eso Dios le creó la mujer.

XL. Su padre se ha casado cuatro veces y su madre, tres, ¿cree que su matrimonio tiene que ser para toda la vida?

T. F. Creo que lo que yo he visto sí que puede ser para toda la vida.

XL. ¿Lo que ha visto dónde?

T. F. En la Iglesia Católica, en Medjugorje y todo eso. Yo creo que sí, que definitivamente el matrimonio, cuando baja del cielo, es para toda la vida.

XL. Hay quien dice que a los hombres se les conquista por el estómago, ¿lo cree?

T. F. ¡Jajaja! No lo he podido comprobar todavía; pero, ahora que sé cocinar, ya te diré…

XL. ¿Sabía que su madre iría al programa en el caso de llegar a la final?

T. F. Esa es una de las cosas que había que pensar cuando llegara a ese puente… ¡Y llegó!

XL. ¿Le sorprendió más que fuera Mario Vargas Llosa?

T. F. Bueno, la verdad es que a mi madre le imponen muchísimo más las cámaras, pero yendo ella es más fácil que Mario fuera, ¡claro! Tampoco tenía mucho sentido que fuera Mario si no iba mi madre. O sea, había que conseguir que mi madre fuese… pero ni lo dudó. Fue pedírselo y decir: «¡Claro que sí, chiquitina!». Fue muy importante para mí.

XL. ¿Recibe muchas ofertas de trabajo?

T. F. ¡No me puedo quejar!

XL. ¿Rechaza muchas de ellas?

T. F. No sé lo que para ti son muchas o pocas, rechazo algunas y no me puedo quejar. Yo escojo porque siempre hay que escoger.

Tamara Falcó: "No leo lo que dicen de mí. Igual lo leo y me vuelvo tonta..."

XL. Nos acabamos de enterar, directamente por usted, que en el libro Los cupcakes de Tamara no hay una sola receta suya, ¿se le escapó confesarlo y la editorial la matará por ello?

T. F. Los voy a matar yo a ellos, directamente, por poner ese título y encontrármelo cuando ya estaba impreso. La gente que tenía yo entonces me dijo que el contrato era solo para fotos. Por eso pensé que este era el momento para decir la verdad.

XL. En las familias muy numerosas, a veces se discute mucho en Navidad, ¿en su casa también pasa?

T. F. En Navidad no recuerdo ninguna bronca. Sí recuerdo discusiones con mis hermanos de pequeños, nos tirábamos de los pelos y tal; pero ahora ya somos todos un poco más adultos, la verdad.

XL. ¿Y hablan de política?

T. F. Sííí; en casa siempre ha habido mucha libertad de expresión, hay pensamientos muy dispares y eso es lo bonito también.

XL. ¿Le interesa la política o prefiere dejar aparte esos temas?

T. F. Me interesa y no la dejo aparte. Utilicé mis redes bastante con todo lo de Cataluña, pero luego me di cuenta de que no era ese el sitio adecuado. Y también me arrepentí de posicionarme tan duramente sin entender un poco de dónde venía el conflicto y qué es lo que les está pasando a los catalanes. La verdad es que ahora la red la utilizo más de forma fotográfica.

XL. Hay un refrán que aconseja que «en casa de comunidad no muestres tu habilidad», ¿le va a tocar ahora cocinar para todos en Navidad?

T. F. A ver; a mí me divierte la alta cocina, la cual, en casa, tampoco les encanta; les gusta más comer clásico, de toda la vida y tal. Y a mí me gustan mucho las experiencias.

XL. ¿Dónde y con quién va a celebrar estas fiestas, y quién va a cocinar?

T. F. Nochebuena siempre es en casa de mi madre, con los de la familia, y el pavo lo cocina el suegro de Ana.

XL. ¿El padre de Fernando Verdasco también va a su casa?

T. F. Sí, es de la familia.

XL. ¿La familia de Mario Vargas Llosa también va?

T. F. No viven en Madrid, pero si estuvieran aquí vendrían, claro. Álvaro [Vargas Llosa] estaba ayer en casa y pudo participar en parte de las celebraciones de MasterChef, aunque luego se tuvo que ir corriendo a México.

XL. ¿Y en Navidad?

T. F. Voy con los Falcó. Y Jeannine [Girod], la primera mujer de mi padre, normalmente suele llevar marisco. Somos una familia muy bien avenida.

XL. ¿Qué le pide al 2020?

T. F. Pues que sea tan bueno o aún mejor que el 2019. Este año no me ha ido nada mal, no me puedo quejar. MasterChef me ha cambiado mucho porque, la verdad, me ha dado mucha seguridad sobre lo que soy capaz de hacer.

XL. ¿Se atrevería a transmitir las campanadas de Nochevieja?

T. F. ¡Me encantaría transmitir la campanadas en televisión! ¡jajaja!

XL. ¿Lee lo que escriben de usted?

T. F. No. Leí que Sarkozy no lo leía e intento no hacerlo yo tampoco.

XL. Pero ahora está de moda.

T. F. ¿Y qué? Igual leo lo que dicen de mí y me vuelvo tonta [ríe].

Desayuno: un despertar sano

Tamara Falcó: "No leo lo que dicen de mí. Igual lo leo y me vuelvo tonta..." 1

 

«Me gusta comer sano y empezar cada mañana tomando algo de carbohidratos: una tostada de pan integral con aguacate y salmón. Y un café con leche».

 

 

 

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