Las comodidades y el diseño han convertido las caravanas en apartamentos de alta gama para salir de vacaciones… Incluso para aquellos a los que nunca les gustó ir de ‘camping’. Por Ixone Díaz Landaluce

Sin necesidad de reservas ni colas en los aeropuertos y con la ventaja de poder improvisar e ignorar los recorridos que marcan las guías. Y con la casa a cuestas, claro. La cultura ‘caravanera’ no es ningún invento de nuevo cuño, pero tampoco es lo que era.

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Bowlus: la Road Chief Endless Highways Wave Edition está inspirada en los yates ‘premium’ y sus 7,9 metros de largo están a la venta por un precio de partida de 204.000 euros.

De la misma forma que el camping de toda la vida vivió una pequeña revolución con la llegada, hace unos años, del glamping y consiguió atraer a gente que nunca había demostrado interés por dormir en una tienda, ahora es el turno de este sector aledaño. Y la apuesta es tan fuerte como innovadora: con modelos de diseño que rayan el lujo y una forma de viajar más moderna y democratizada que ni siquiera obliga a convertirse en propietario para disfrutar a fondo de la experiencia.

Como casi siempre, la tendencia viene marcada desde el otro lado del Atlántico. Aunque hay muchas empresas especializadas y establecidas en el sector (siendo Airstream y su Globetrotter una de las más conocidas e icónicas) y la mayoría de las casas automovilísticas tienen sus propios modelos de furgonetas camper (como la clásica California de VW), los diseños más llamativos parten de iniciativas más modestas. Aunque no menos históricas. En los años treinta, la compañía californiana Bowlus Road Chief -creada por el famoso ingeniero Hawley Bowlus- ya fabricaba caravanas que hacían cameos en algunas de las películas del Hollywood de la época.

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Living vehicle: se han construido solo 25 ejemplares, a un precio de unos 183.000 euros. Cuenta con baño completo tipo spa y equipo de cine con pantalla de 70 pulgadas

Renovada y reinventada (con suelos radiantes, wifi y el mismo look ‘retro’ de siempre), la Bowlus volvió a las carreteras en 2014. No es un capricho barato, claro. Su precio arranca a partir de 130.000 dólares. Comparte mercado con compañías como Land Ark, fundada por un arquitecto y una experta en marketing, y desde 2012 comercializa dos modelos: Draper y el Drake. O lo que es lo mismo: 35 metros cuadrados de superficie flexible en los que el dormitorio puede convertirse en una sala de estar o un trastero, todo pertinentemente nórdico y decididamente moderno. Pero también con Living Vehicle, creada por otro arquitecto californiano que empezó renovando caravanas Airstream para terminar diseñando la suya propia con paneles solares, grandes ventanales e interiores que podrían pasar por la suite de un hotel de lujo.

Una aventura al alza

En España, el sector de las caravanas y autocaravanas es menos sofisticado y tiene menos interés por el diseño, pero también está viviendo un auténtico boom. Un solo dato basta para certificarlo: en los últimos cinco años, la matriculación de estos vehículos ha crecido un 445 por ciento en nuestro país. Si en 2013, durante el peor momento de la crisis, solo se vendieron 1200 unidades, este año han alcanzado la cifra récord de 9000. «La crisis afectó mucho al sector porque el ocio es lo primero que recortaban las familias.

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Timeless travel trailers: La empresa customiza los diseños en función de los gustos de sus clientes, creando caravanas ‘vintage’ tanto para uso particular como comercial.

Las parejas jóvenes con niños desaparecieron. Gente con hipoteca que no sabía si les iban a echar o no de sus trabajos. Pero ahora han vuelto. Porque viajar con niños en autocaravana es una verdadera delicia. Además, el abanico de aficionados se ha ampliado muchísimo. La libertad que garantiza este tipo de turismo es muy atractiva, tengas 18 años o 70», explica José Manuel Jurado, presidente de la Asociación Española de la Industria y Comercio del Caravaning (Aseicar).

En los últimos cinco años, la matriculación de caravanas en España ha crecido un 445 por ciento

Pero esa no es la única razón. Tener uno de estos vehículos en propiedad ha dejado de ser un requisito imprescindible. Ahora, muchas empresas se encargan de alquilarlos y hay plataformas on-line, como yescapa.es, que permiten el alquiler entre particulares, una fórmula parecida a la que Airbnb popularizó en su día revolucionando el sector del alojamiento.

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Land ark: con un diseño espectacular forrado de madera, la RV Draper dispone de cocina completa, estufa y comedor que se convierte en dormitorio.

Indiecampers, que nació en 2013 en Portugal como el proyecto de dos amigos aficionados a viajar en furgoneta, se ha convertido en poco tiempo en la mayor empresa de alquiler de autocaravanas de Europa. «Por lo general, nuestros clientes son personas que nunca han viajado de esta forma. Suelen ser parejas, familias jóvenes o grupos de amigos que buscan nuevas experiencias que les permitan conectar con la naturaleza.

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Airstream 2020 globetrotter: este modelo tiene capacidad para seis ocupantes. Incluye 22 ventanas y su precio parte de los 108.000 euros.

Odian estar en un solo sitio y quieren explorar. Es gente aventurera que quiere desconectar de la rutina y las responsabilidades», explica Francisco Viana, portavoz de la compañía. Con una flota de más de 800 vehículos, su política de alquiler flexible permite recoger los vehículos en un país y devolverlos en otro.

Algunas cuentan con suelos radiantes, sala de cine, paneles solares, porche y wifi

Además, existe otro fenómeno paralelo que ni siquiera forma parte de esa espectacular estadística y que es producto del nacimiento, en los últimos años, de decenas de pequeñas empresas dedicadas a la ‘camperización’. Es decir, a convertir furgonetas anodinas (a menudo pensadas para el uso comercial o incluso de segunda mano) en pequeñas casas (generalmente monísimas) sobre ruedas.

Y, aunque de momento esas caravanas norteamericanas de revista todavía no han cruzado el charco, solo el verano pasado 250.000 vehículos con la casa a cuestas recorrieron las carreteras españolas. Y parece que el fenómeno no ha hecho más que arrancar.

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