En octubre cumplió los 75. Recibe a XLSemanal en su casa madrileña. Por Daniel Méndez

XLSemanal. ¿Qué hecho de estos 30 años recuerda más?

Juan Tamariz. A mí me han pasado muchas cosas muy hermosas, como el nacimiento de mi hijo pequeño que ahora tiene casi 17 años. También me afectaron muy profundamente cosas que ocurrieron un poco antes, como la muerte del dictador y la entrada en democracia, la Movida madrileña. Además, yo empecé estudiando Física y me impresiona toda la magia de los agujeros negros.

XL. ¿Qué no se esperaba?

J.T. Me sorprenden todos los días montones de cosas: que los árboles crezcan, que el sol se ponga y sobre todo que salga.

XL. ¿La peor noticia de estas tres décadas?

J.T. ¡Me pones en un aprieto! Recuerdo que viví con mucha intensidad, porque estaba en Argentina, el corralito terrible y lo que supuso en esos momentos de angustia. Aunque luego ha habido crisis en muchos lados, y existe, además, el peligro de que olvidemos que esas cosas son mucho peores en otras regiones.

XL. ¿El mundo hoy está mejor?

J.T. Creo, y no soy el único, que la humanidad avanza. Tiene altibajos, pero si piensas en cómo se vivía en el siglo XVI, XVIII o XIX. Los derechos humanos ni existían como concepto.

XL. ¿En qué hemos mejorado en España?

J.T. Cuando yo era chiquitillo, hace un poco más de 30 años ya [ríe], las vacaciones pagadas sonaban a broma. No existían. Vamos hacia delante.

XL. ¿Qué invento ha influido más en su profesión?

J.T. La gran máquina para mí, fabulosa y fantástica es el cerebro [ríe]. En mi profesión es lo más importante. la capacidad de ilusionar a través de la percepción, la habilidad, la mímica y la palabra.

XL. ¿Y dentro de 30 años cómo estaremos?

J.T. ¡Me temo que no esté muy disponible! Tendré 105 años, que es una edad estupenda, pero saldré
poco.

Un mensaje para los lectores

«Que sigan leyendo. Solo con mirar un papel puede cambiar tu conducta o tu manera de ser. Con 10 años, un amigo me dejó un libro de magia. Lo leí aquella noche y cambió mi vida. Todos los libros son mágicos».