Es el mejor jugador de baloncesto español de la historia. Ahora se recupera de una lesión con un último -o penúltimo- objetivo en mente: los Juegos de Tokio. Durante el confinamiento ha desarrollado una enorme labor solidaria con su fundación y como embajador de Unicef y de Tommy Hilfiger. Hablamos con él cuando está a punto de cumplir 40 años. Por Ana Tagarro/Foto: @Tommy Hilfiger

Pau Gasol, una vida en la cancha

Que los superhéroes no existen es algo que le gusta repetir a Pau Gasol cuando se habla de su espectacular palmarés deportivo. Hay talento, sí, pero sobre todo esfuerzo. Con esa filosofía se ha convertido en el mejor jugador español de baloncesto de la historia: tres medallas olímpicas, un Mundial, tres Eurobasket, dos anillos de la NBA y dos ligas ACB. Con 21 años fue el segundo baloncestista, tras Fernando Martín, en jugar en la NBA, primero en los Memphis Grizzlies; luego, en el esplendor de su carrera, en Los Angeles Lakers y los Chicago Bulls, para recalar después en los San Antonio Spurs. Las últimas temporadas, muy accidentadas, ha pasado por los Milwaukee Bucks y los Portland Blazers. Una lesión echó por tierra sus planes; lleva casi un año sin jugar. Su sueño de jubilarse en la NBA tras 20 temporadas y alcanzados los 40 años -los cumple el 6 de julio- está ahora en suspenso. Pero Pau no se rinde. Los Juegos Olímpicos de Tokio son su objetivo. No hay reto que le venga grande.

XLSemanal. Ha pasado el confinamiento en casa de sus suegros en California, donde todavía continúa. Para algunos eso podría parecer un castigo’ añadido…

Pau Gasol. No, no, para nada. Son una gente estupenda y esto me ha permitido estar tiempo con ellos, que hasta ahora no había sido posible.

XL. ¿Usted es de los que creen que hay que acelerar la desescalada o de los prudentes?

P.G. Es bueno que retomemos una cierta actividad habitual, pero el virus sigue ahí y tenemos que tener presente el daño que ha causado. Yo soy más vale prevenir que curar.

Pau Gasol: "Ahora más que nunca hace falta transmitir esperanza y buen rollo" 1

Pau Gasol con ‘total look’ de Tommy Hilfiger Tailored

XL. Durante el confinamiento ha sido muy activo: ha llevado a cabo varias y existosas iniciativas solidarias, ha promovido retos deportivos on-line y ahora está organizando el primer campus de baloncesto virtual…

P.G. Esta pandemia nos ha privado de hacer cosas que dábamos por sentadas que haríamos y nos hemos dado cuenta de cuáles son nuestras necesidades esenciales, como personas y como sociedad. Y una de esas cosas es la actividad física, poder movernos. Incluso se está hablando de que el deporte es un bien social, algo que hay que proteger, porque es importante para nuestro bienestar físico y emocional. Por eso desde la fundación hemos estado promoviendo retos, ejercicios para hacer en casa. Y, sí, ahora vamos organizar la primera academia virtual de baloncesto, abierta a todo el mundo y gratuita.

“Entiendo la presión para que vuelvan las competiciones deportivas, pero no puedes lanzarte a la piscina sin saber si hay agua. Sería muy contraproducente arrancar y tener que dar marcha atrás”

XL. ¿Cree que hay excesiva presión para que vuelvan las competiciones profesionales?

P.G. Puedo comprender la presión para volver a jugar, pero recae en los líderes de esas ligas profesionales la responsabilidad de tomar la decisión. Y de garantizar la protección de todas las personas involucradas. Lo que no puedes hacer, y no creo que vaya a hacer nadie a estos niveles, es lanzarte a la piscina si no sabes si hay agua. Sería muy duro retomar estas ligas profesionales, con tanta gente implicada, y que de pronto se tuviera que ir para atrás. Tendría un efecto muy contraproducente.

XL. Una consecuencia de que no haya competiciones es el éxito de los documentales deportivos. Sobre todo, The last dance, la extraordinaria serie documental sobre Michael Jordan y los Chicago Bulls, que está sirviendo para reabrir un debate sobre los valores deportivos, sobre si todo vale con tal de ganar. Jordan aparece como un obseso del éxito, hasta el punto de ser un abusón’ con sus compañeros…

P.G. En el documental salen las cualidades de Michael Jordan y algunos de sus defectos; depende de lo que tú quieras remarcar. Jordan se convirtió en un deportista de referencia mundial y en un icono que llevó a la NBA a un nivel sin precedentes, pero ya lo dice él: «Yo no quiero ser un ejemplo para nadie. Si te gusta lo que hago, me sigues y si no, pues no me sigues».

XL. Pero esa obsesión por ganar quizá ahora no sea tan buena escuela’ para los niños; de hecho, en los primeros años de la práctica del deporte se intenta evitar esa competitividad, incluso que haya marcador…

P.G. Yo creo que los grandes genios que han conseguido grandes cosas en la historia han sido personas obsesivas en lo suyo. Eso no quiere decir que sea saludable, pero es lo que te permite alcanzar unos objetivos extraordinarios. Y la gente eso lo alaba. Está claro que no todo el mundo es así, son excepciones. Por ejemplo, Kobe aprendió todo de Michael Jordan y se convirtió en su mejor alumno, una réplica. Mientras jugué con él, esa obsesión, ese nivel de exigencia de Kobe consigo mismo y con los demás hacía que nuestro rendimiento fuera mayor. Yo veía en él a una persona que quería ganar por encima de todo, pero es que yo quería ganar también.

“Los grandes genios han sido personas obsesivas. Eso no quiere decir que sea saludable. Pero necesitas esa obsesión y mucha exigencia para conseguir cosas extraordinarias”

XL. Pero si para ello llegan a ser verbalmente agresivos, incluso con sus compañeros, como en el caso de Jordan…

P.G. Hay diferentes formas de liderazgo, y Jordan y Kobe son algo más agresivos, pero no es nada negativo. Cuando tú entiendes que no es nada personal, cuando entiendes cuál es el objetivo, cuál es la foto final que se intenta conseguir, te das cuenta de que es una foto que a ti te gusta. Que te pueda molestar algo… bueno, puede ser, pero el resultado está ahí. Tienes que desarrollar una piel más gruesa, que dicen aquí, para no tomártelo a pecho; que no sea «ay, me ha llamado esto o lo otro….»; bueno, no pasa nada, tranquilo, porque lo que está intentando es motivarme para que sea mejor jugador, que me lo tome más en serio. Estamos hablando de ganar un campeonato de la NBA o del mundo, es altísima competitividad.

XL. O sea, que hay niveles…

P.G. Yo no creo que sea bueno promover esa competitividad o ese nivel de exigencia con niños de seis a doce o trece años; son etapas de formación y ahí hay que tener un tipo de liderazgo y de entrenador distinto.

XL. Y esa es la contraparte que representa el entonces entrenador de los Bulls -Phil Jackson, que también fue el suyo en los Lakers- que hasta hace meditar a los jugadores…

P.G. Sí, así es. Y regala libros y promueve prácticas de concentración de los nativoamericanos…

XL. Existe también esa forma de mandar…

P.G. Sí, pero lo que eso demuestra es que esas formas de liderazgo, la de Jordan y la de Jackson, son complementarias. Phil es un maestro, un genio de la gestión de equipos, y él entendía cómo manejar una personalidad como la de Michael Jordan, a otra como la de Scottie Pippen, a otra como la de Dennis Rodman… y que cada uno pudiera hacer su papel. Y llevó lo mismo a los Lakers. El tiene mucha ‘culpa’ del éxito de esos equipos.

“Ser entrenador es una opción que he tenido en la cabeza, pero requiere demasiada dedicación. Y yo quiero pasar más tiempo con mi mujer y tener mi propia familia”

XL. ¡Lo que tiene que ser manejar todos esos egos! ¿Es por eso que usted no quiere ser entrenador?

P.G. No, no es por eso. A mi me gusta la gestión de personas y transmitir conocimiento. Ser entrenador es una opción natural que he tenido en la cabeza, pero, a la vez, soy una persona con muchas inquietudes y diferentes proyectos y quiero tener un poquito más de flexibilidad. Para ser un gran entrenador tienes que dedicarte mañana, tarde y noche a ello. Ahora quiero tener mi propia familia, quiero pasar tiempo de calidad con mi mujer y seguir creciendo con mi fundación.

Pau Gasol: "Ahora más que nunca hace falta transmitir esperanza y buen rollo" 2

Gasol se casó el año pasado con Cat McDonnell, de 27 años, que se dedica a los negocios. Pau se deshace en elogios a ella, como a sus padres y hermanos (izda). De Marc colgó en redes hace poco esta foto (dcha). Fue su primer rival aunque le lleva cuatro años. «La verdad es que nunca me dejé ganar un partido»

XL. Y la gestión deportiva ¿se la plantea?

P.G. Eso sí me interesa, porque estás encima, pero no tan encima. Es altamente demandante, pero no tienes que estar tan metido en el día a día como los entrenadores.

XL. Se está recuperando de una lesión. ¿Cómo lo lleva?

P.G. No estoy recuperado del todo; esta pandemia ha quebrantado un poco mis planes de recuperación. Pero espero que en los próximos meses pueda empezar a hacer más cosas, ver a médicos, para ver si este hueso que me ha dado muchos dolores de cabeza me permite jugar. O no. Que es una opción que tengo que tener en mente. Aunque duela.

XL. Está a punto de cumplir 40 años, ¿le da vértigo?

P.G. Yo siempre creo que cumplir años es bueno. No me da vértigo, pero cuando más avanzas, menos caminos te quedan por recorrer. Por eso la belleza de la vida es saber disfrutar y apreciar cada momento, no pensando en el pasado ni adelantando el futuro, sino disfrutando realmente el presente, y eso es lo que intento hacer.

XL. ¿Se está enfrentado a su último baile?

P.G. Sí, claro. Yo no soy de adelantar acontecimientos porque ya ves que esta pandemia nos ha demostrado lo equivocado que es hacerlo. Yo me estoy dando la oportunidad de tener ese último baile: cómo sería jugar otra temporada en Estados Unidos, o plantearme la opción de Europa, para poder llegar a los juegos olímpicos de Tokio de 2021. Ese es el objetivo que tengo en mente. ¿Que sería mi último baile? Puede ser. ¿Que sería bonito? Yo llevo varios años jugando tiempo extra, de bonus, y disfrutándolo. No muchos deportistas llegan a jugar a mi edad.

XL. Entiendo que su deseo es que esa última temporada sea en los Lakers, pero también podría ser en Europa, ¿quizá en el Barcelona?

P.G. Yo soy una persona que considera todo. No cierro puertas. Pongo todas las opciones sobre la mesa e intento escoger la mejor, la que yo siento que es la mejor. Mi prioridad siempre ha sido jugar en la mejor liga del mundo y seguir jugando en ella. Pero si no encuentro la situación que busco en Estados Unidos, valoraré volver a Europa, porque necesito jugar a nivel competitivo y probarme para llegar en forma a unos Juegos Olímpicos, a los que llegaré ya con 41 años.

XL. No sé si va a batir un récord…

P.G. Seguro que los habrá mayores. Pero yo he jugado mucho durante mucho tiempo, y el cuerpo tiene sus limitaciones. Esperemos que me permita jugar un poco más.

XL. Además de su fundación, es embajador de Tommy Hilfiger en España.

P.G. Con Hilfiger llevo ya colaborando tres años; intento asociarme a marcas que tienen valores que se asemejan a los míos, con las que podemos desarrollar proyectos conjuntos.

Pau Gasol: "Ahora más que nunca hace falta transmitir esperanza y buen rollo" 3

Pau Gasol. @Tommy Hilfiger Taylored

XL. Se le ve sonriente y animado no solo en esta videollamada, también en sus redes sociales…

P.G. Yo, menos cuando estoy en ‘modo trabajo’, en situaciones que requieren concentración, soy una persona que intento ser muy positiva, constructiva y alegre, de las de ‘al mal tiempo, buena cara’. Es importante no ignorar lo que está ocurriendo, pero si piensas solo en lo malo, te puedes venir abajo. En estos tiempos hay necesidad de transmitir una cierta alegría y esperanza; algo de buen rollo.

XL. Sí, porque en las calles, sobre todo ahí, en Estados Unidos, parece estar ocurriendo todo lo contrario: mucha tensión y ese gran conflicto desencadenado tras la muerte de George Floyd a manos de un policía.

P.G. El problema del racismo en Estados Unidos no es nuevo y el asesinato de George Floyd ha sido la gota que ha colmado el vaso. La situación de injusticia y discriminación social y racial debe cambiar ya. Pero no deben promoverla solo los colectivos que sufren racismo; todos tenemos que escuchar, educarnos, tener conversaciones incómodas para conectar, empatizar, comprender… Todos tenemos que ser parte de la solución.

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