Quería ser periodista, pero encontró un método todavía más ajustado a su forma de captar la actualidad. Sus representaciones visuales pasean por una realidad cotidiana donde todo es reconocible, aunque siempre hay una doble lectura, con algunas gotas de humor y una pizca de ironía. Una receta que lo ha llevado a ilustrar la portada de grandes medios internacionales. Por Raquel Peláez/Foto: Bela Alder para Folch & White horse

En 2010 recibió una beca para estudiar en la Cooper Union School of Art de Nueva York y allí conoció a uno de los directores de arte de The New York Times. Le enseñó su trabajo y el flechazo debió ser instantáneo porque al día siguiente lo llamó y, desde entonces, no ha parado de trabajar. Ahora, a los 37 años, vive en Barcelona.

XLSemanal. ¿Le servirán de algún modo de inspiración las consecuencias de esta pandemia a partir de ahora?

J.J. La parte que más me interesa de mi trabajo es poder reflejar lo que los alemanes llaman zeitgeist, el devenir de los tiempos, y convertirlo en una imagen o en un comentario gráfico. Por supuesto, esto es un motor, aunque no sé si llamarlo inspiración, porque parece que eso lo convierte en una cosa medio divina, como si tuvieran que llegar las musas, y el proceso real tiene más que ver con sentarse y hacer el trabajo.

XL. ¿Cree en la ilustración como un vehículo para el cambio social?

J.J. Sí, pero ni más ni menos que cualquier otra disciplina. Y, además, yo soy de los que piensa que, probablemente, no hayamos aprendido nada de esto [se ríe]. Eso sí, ¡que nos quiten lo ‘bailao’!, que, dentro del drama absoluto, he tenido el privilegio de encontrar momentos de mucho disfrute.

Javier Jaén: "Solo me gusta meter el dedo en la llaga correcta. No trabajo entrando con una apisonadora" 1

Con un estilo ácido que incita al comentario sobre los artículos a los que acompañan, las ilustraciones del diseñador catalán han aparecido en medios como ‘The New Yorker’, ‘The New York Times’, ‘The Economist’ o ‘XLSemanal’.

XL. ¿Puede tener la ilustración un carácter subversivo sin dañar sensibilidades?

J.J. No lo sé. Algunos hemos tenido el privilegio de poder decir siempre lo que queremos y donde queremos, pero no es el caso de todos, y parece que nos estamos dando cuenta ahora como sociedad. Estamos descubriendo las voces de los otros.

XL. ¿Qué pasó con su famosa portada de Bill Cosby en ‘Ebony’?

J.J. Fue un caso complejo y me dio mucho que pensar. Ebony es una revista de cultura afroamericana muy importante en Estados Unidos y muchos entendieron que hablar mal de Bill Cosby, aunque fuese responsable de todos esos casos de abuso [posteriormente fue condenado por violación], le hacía un flaco favor a los afroamericanos. Los principales medios de allí le dedicaron horas de televisión a la portada, pero, después del susto inicial, incluso la CNN felicitó a la editora de la revista por la decisión de publicar algo que, aun sabiendo que iba a ser incómodo, era importante. Se trataba de una conversación pendiente. Era necesario hablar de cómo se procesaba el legado de Bill Cosby y ponerlo en su nuevo lugar.

XL. Incluso llamaron al boicot…

J.J. Aquella serie, La hora de Bill Cosby, fue la más vista casi durante diez años en Estados Unidos y culturalmente muy relevante. Era la primera vez que veíamos en televisión a un afroamericano como modelo a seguir, un intachable médico que muchos veían casi como uno más de su familia. Desde aquí, nos faltan herramientas para entenderlo. Ellos tienen una relación muy estrecha con la imagen, en Europa somos muy descreídos.

Javier Jaén: "Solo me gusta meter el dedo en la llaga correcta. No trabajo entrando con una apisonadora" 3

La portada de Jaén para la revista ‘Ebony’, con la imagen rota de la serie ‘La hora de Bill Cosby’, ilustraba el tema de las acusaciones de acoso sexual lanzadas contra el actor.

XL. ¿Qué aprendió de aquello?

J.J. Al principio, al ver que habíamos herido algunas sensibilidades, me asusté porque no era ni mi intención ni la de la revista. Yo no trabajo entrando con una apisonadora en los sitios. Simplemente entendí que, para tratar ciertos temas, hay que informarse el doble y preguntar a quien sabe sobre qué significado tienen para su colectivo ciertos símbolos. Eso no significa que haya que congelarse y no abrir la boca. A mí me estimula el trabajo con contenido, no que sea meramente decorativo. Solo me gusta meter el dedo en la llaga correcta.

«Vivir exclusivamente de la ilustración editorial en España es casi imposible. En Estados Unidos es una industria más poderosa y se ponen más medios»

XL. Empezó trabajando en los medios americanos, y sin enchufe.

J.J. Sí, y es que, aunque vivimos en un mundo global, aún hay algunas particularidades: la meritocracia es una de ellas. En mi caso he tenido la suerte de trabajar allí. Y digo ‘suerte’ en dos aspectos. El primero y más prosaico es que si vives de esto la diferencia económica es de unas diez veces. Es la diferencia entre poder dedicarte a esta profesión o tener que hacer otra cosa. Si quieres vivir solo de la ilustración editorial en España es casi imposible. Evidentemente en Estados Unidos es una industria mucho más poderosa, con lo cual se ponen otros medios.

XL. ¿Y además del tema económico?

J.J. Entienden la imagen con el mismo rigor que los artículos. Igual que se modifican los textos y se cambian comas o titulares, se puede hacer lo mismo con un azul más claro o más oscuro. No es tanto una cuestión estética, sino de intentar que esté en consonancia con su significado. Es verdad que, cuando llevas 26 versiones, puede empezar a ser duro, pero saber que al otro lado hay una persona, el director de arte, que está intentado que tu trabajo funcione mejor y, además, lo consigue, es un lujo.

XL. ¿Ha tenido crisis creativas?

J.J. Me pasa mucho. Y ese bloqueo o el pensar que no eres lo suficientemente bueno, y el que algunas noches te cueste dormir forman parte de la vida, pero hay que aprender a poner al monstruo en su sitio. De esa rabia pueden salir cosas positivas si entiendes que esto no es un constante concurso de creatividad.

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