Su ilustración para el artículo publicado en ‘The New York Times’ sobre el grupo de altos cargos de la Administración de Donald Trump que prometían frenar al presidente desde dentro de la Casa Blanca es una de las más vistas del histórico diario estadounidense. Por Raquel Peláez / Foto: Delcan & Company

Esto ocurrió en 2018, pero el menorquín Pablo Delcan (1989) ya llevaba años ilustrando portadas y artículos para este y otros medios como el Financial Times o la revista Times, además de haber aparecido en la lista Forbes como uno de los 30 artistas más destacados por debajo de los 30 años. Tras vivir en Menorca hasta los 18, Delcan se trasladó a Nueva York donde tiene su estudio y donde ha pasado el confinamiento junto a su pareja y su hijo de año y medio.

XLSemanal. ¿Cómo ha sido vivir esta crisis en el epicentro del coronavirus en Estados Unidos?

Pablo Delcan. Creo que al final la situación ha sido la misma para todos, da igual estar aquí que en París, porque todos hemos estado metidos en casa. Las diferencias entre un lugar y otro se empezarán a ver a partir de ahora, cuando tengamos que volver a la normalidad y todo se reactive. En estos meses me ha tocado hacer la mudanza de mi estudio y fue curioso porque tuve que conducir por el Soho y por el sur de Manhattan y me impresionó mucho ver las calles vacías y las tiendas y museos tapiados con maderas por las protestas contra el racismo. Era una ciudad irreconocible, como si hubiera llegado el apocalipsis y solo quedaran los restos.

XL. ¿Ha tenido muchos encargos sobre la pandemia?

P.D. Sobre todo al principio, que hubo una cantidad enorme de trabajo. Todos los medios de comunicación se enfocaron en la COVID-19 y, como no se podía tirar de fotógrafos en la calle, imagino que era más fácil pedir ilustraciones. Y no fue fácil, porque anda que no es feo el virus [se ríe]. Buscar recursos para ilustrarlo fue muy interesante. Ahora ya ha bajado un poco ese boom.

“Cuando ilustré la portada de ‘Time’ sobre la oleada de votos en contra de Trump en 2018, me llegaron algunos mensajes un poco oscuros e intensos”

XL. Ilustra muchos artículos de opinión, ¿es eso más difícil que trabajar con noticias, con hechos?

P.D. No te creas. Me parece más complicado hacer la portada de un libro. Yo empecé trabajando en una editorial, y sintetizar en una sola imagen todo ese contenido que, además, incluye también una parte de sentimientos es bastante más difícil. Los artículos de opinión suelen ser más directos y la respuesta visual está siempre en las propias palabras. Mi labor consiste en diseccionar lo que el autor está tratando de transmitir y atraer al lector para que quiera leerlo.

Pablo Delcan: "Cuando ya sé que el trabajo va a funcionar, empiezo a buscar formas de autosabotaje"

Su forma de dibujar la carga informativa de los artículos con ideas sencillas pero explosivas se puede ver en ‘The New York Times’, ‘Süddeutsche Zeitung’ y ‘Le Monde’.

XL. ¿Ha tenido que ilustrar muchas opiniones con las que no se sentía cercano?

P.D. Siempre me distancio de todos los artículos que hago porque realmente lo que me divierte no es dejar traslucir mi opinión, sino ser capaz de representar lo que otros quieren enseñar.

XL. ¿Cuál ha sido la que más quebraderos de cabeza le ha dado?

P.D. Las que hacía cuando empecé a trabajar en periódicos. Al principio todo era muy difícil. La primera ilustración que me encargaron en The New York Times era para un artículo de opinión sobre si las letras de las canciones de rap podían ser utilizadas durante un juicio. Recuerdo que estaba muy nervioso y no sabía ni por dónde empezar. Pero llega un momento en el que creas tu propio proceso y, sea cual sea el artículo, consigues divertirte porque sabes que vas a llegar a algo con lo que puedes estar satisfecho. Lo malo de este punto es que he empezado a buscar formas de autosabotaje [se ríe].

XL. Como si las cosas no fueran ya bastante difíciles…

P.D. [Se ríe] Es que llega un momento en el que empiezo a aburrirme del mismo proceso y necesito animar un poco más el tema creativo. Cuando ya sabes que lo que haces va a funcionar y al cliente le va a gustar, hay que añadir algunos problemas para hacerlo más interesante. He empezado a colaborar en otros ámbitos porque, cuando abro mi trabajo, me da la sensación de que hay más posibilidades de fracasar. Empiezo a poner más incógnitas en el proceso y eso me gusta porque creas un poco más de adrenalina.

XL. ¿Ha tenido que enfrentarse a alguna polémica con su trabajo?

P.D. Por suerte, no, porque al final las polémicas surgen de los textos más que de las imágenes. Hice una portada para la revista Time sobre la oleada de votos en contra de Trump en las elecciones legislativas de hace dos años y ahí sí que me llegaron bastantes mensajes raros por privado, algunos muy oscuros e intensos [se ríe]. Pero bueno, no pasó nada.

Pablo Delcan: "Cuando ya sé que el trabajo va a funcionar, empiezo a buscar formas de autosabotaje" 1

La ilustración de Pablo Delcan para el artículo de ‘The New York Times’ en septiembre de 2018 sobre la oposición a Trump dentro de su gobierno provocó la indignación del presidente y abrió todos los informativos del país

XL. Tampoco debió dejar contento a Trump con la ilustración que acompañaba al artículo sobre la resistencia dentro de su Gobierno…

P.D. Tuvo mucha repercusión, pero en ese caso lo que me llegaron fueron muchos mensajes de apoyo. Se trataba de incentivar un poco la calma en el país, explicando que hay gente dentro de la propia Administración de Trump que está tomando las riendas y asegurándose de que el país no caiga. Además, aquello coincidió con el nacimiento de mi hijo, así que, cuando entregué la ilustración, me fui al hospital y allí ya desconecté de todo.

“Fue un honor entrar en la lista ‘Forbes’. Pero, más allá de invitaciones a fiestas divertidas, no he visto que repercuta en mi trabajo”

XL. ¿Entrar en la lista Forbes es una puerta al trabajo asegurado?

P.D. No. Realmente fue un honor ser incluido, pero, más allá de invitaciones a fiestas muy interesantes y divertidas, no he visto que repercuta en mi trabajo. Seguro que hay gente de la lista que sacó más partido, pero lo mío es muy específico y no sé si realmente tuvo un impacto más que el orgullo de salir por primera vez en el periódico de Menorca, que eso para mí ya fue suficiente.

XL. Se fue a Nueva York con 18 años, ¿cómo acabó trabajando para The New York Times?

P.D. El director de arte con el que trabajaba en la editorial de libros contrataba a varias personas del departamento creativo del periódico para hacer portadas y un día quedamos con ellos a almorzar. Les comenté que estaba muy interesado en hacer ilustraciones para sus artículos de opinión y, después de varios meses, recibí mi primer encargo. Aquello fue en 2014. Luego pasaron otros tantos meses y salió otro y así poco a poco hasta hoy, que recibo casi semanalmente. Esto es como un músculo, que se va entrenando según lo vas trabajando.

XL. ¿Y tiene ganas de traerse su estudio de diseño a España?

P.D. Me lo he planteado, desde luego, pero irme a vivir allí es complicado, porque cuando tienes un hijo te cuestionas todo mucho más que antes. Eso sí: echo mucho de menos España. Se vive mejor que en Nueva York.

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