Los autobuses urbanos se han convertido en un instrumento esencial para desplazar a los pacientes durante la crisis del coronavirus. Varias empresas han cedido sus vehículos a la Unidad Militar de Emergencias (UME), que ha trasladado ya a 1500 enfermos afectados por el COVID-19 entre los distintos centros hospitalarios. ¿El objetivo? Evitar la sobrecarga de las urgencias. Por Raquel Peláez/Fotos: Getty Images

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Enrique Diego tiene 56 años y fue uno de los primeros enfermos de coronavirus en vivir la saturación de los hospitales durante la semana que estalló la crisis sanitaria. «Ahora ya estamos más acostumbrados a ver las imágenes, pero cuando yo ingresé en el hospital Infanta Sofía, en San Sebastián de los Reyes (Madrid), creí que lo que estaba viviendo no era real». Tras diagnosticarle una neumonía y permanecer dos días en urgencias, los médicos lo subieron a planta. Pero esa misma noche un equipo militar lo trasladó a otro hospital de la Comunidad. ¿El medio de transporte? «Un autobús, completamente plastificado por dentro, incluidos techos y paredes, con separación de varios asientos entre los enfermos y con personal militar para atendernos», explica Enrique. «Éramos veintitantos pacientes, todos con nuestras botellas de oxígeno. Algunos estábamos tan mal que no teníamos ni fuerza para subir los cuatro escalones de acceso al autobús, pero el equipo de la UME nos trató muy bien. Por el camino, nos escoltaban coches de Policía y Guardia Civil que iban cortando el tráfico para abrirnos paso. Esa imagen y el miedo por la enfermedad que ya llevábamos en el cuerpo, hizo que la situación fuera tan terriblemente insólita que, durante el trayecto, ni siquiera intercambiamos una palabra entre nosotros».

“Éramos veintitantos pacientes, todos con nuestras botellas de oxígeno. Algunos estábamos tan mal que no podíamos ni subir, pero el equipo de la UME nos trató muy bien”, cuenta un paciente recuperado de coronavirus 

El relato de Enrique, al igual que el de los miles de pacientes que ya se han recuperado de coronavirus, ha terminado bien, pero la UME reaccionó inmediatamente. Los autobuses podían salvar vidas y, ante la avalancha que se avecinaba, se necesitaban más y en mejores condiciones.

Coronavirus: autobuses que salvan vidas 1

Traslado de pacientes al centro medicalizado de IFEMA por la  UME en autobuses de la EMT

«Los primeros traslados los hacíamos con nuestros propios autocares, pero enseguida vimos que los pacientes necesitaban autobuses con mejor accesibilidad», asegura el capitán de corbeta de la UME, Aurelio Soto. «Se trataba de evitar la sobrecarga de los hospitales. Podíamos trasladar a los pacientes de coronavirus con patologías más leves, que precisaran mantener un seguimiento médico pero que no necesitaran una UCI al lado. Por eso era tan importante el transporte hacia otros centros medicalizados como el IFEMA o los hoteles habilitados para albergar a personas contagiadas». El traslado debía hacerse rápido y en unas condiciones específicas de protección. Para ello, las empresas del Consorcio Regional de Transportes Alsa y Autobuses de Alcalá, junto a la EMT en Madrid y Titsa en Tenerife, cedieron a la UME autobuses urbanos e interurbanos cuyas características son especialmente apropiadas para realizar esos traslados, ya que permiten el transporte de personas con movilidad reducida y la aplicación del aislamiento adecuado para reducir el riesgo de contagio.

Operativa militar

«Los autocares están hermetizados para evitar la difusión de partículas al exterior y, por dentro, están plastificados y todas las cortinillas de tela, retiradas. También hemos puesto una mampara para separar la zona de cabina y la zona donde van los pacientes», continúa el capitán Soto. «En cabina va el conductor, un ayudante y dos personas de seguridad. En la parte de atrás van también un par de compañeros de la UME para atender a los pacientes y darles la información que necesiten, tranquilizarles… El convoy va acompañado por vehículos de seguridad y motocicletas que abren el paso, detrás por una ambulancia del SUMA y cierra el grupo otro vehículo de seguridad». De estos traslados se encarga en Madrid el Grupo de Intervención de Emergencias Tecnológicas y Medioambientales (GIETMA), la unidad de la UME especializada en actuar en ambientes contaminados o personal específicamente formado de otros batallones.

“Es impresionante cómo se han portado con nosotros todas las empresas. Estamos muy agradecidos”, sostiene el capitán de corbeta de la UME, Aurelio Soto

«Al terminar su servicio, procedemos a desinfectar cada vehículo antes de realizar una nueva misión. Por dentro, se repasa la tapicería y se meten nebulizadores», continúa el militar. Por fuera, se desinfectan con hipoclorito diluido al 0,5% y se pone especial atención a las zonas de contacto como puertas de entrada y salida. Ahora, afortunadamente, la curva se aplana «y ya hemos comenzado a planificar la devolución parcial y progresiva de los autobuses», asegura Soto. «Es impresionante cómo se han portado con nosotros todas las empresas. Hablamos de autobuses, pero ha habido un amplio espectro de negocios que nos han cedido material. Estamos muy agradecidos», concluye.

La colaboración entre administraciones

Desde la Consejería de Transportes de la Comunidad de Madrid (CAM) aseguran que, en cuanto la UME se puso en contacto con ellos, pusieron a su disposición toda la flota que opera bajo la coordinación del Consorcio Regional de Transportes de Madrid. «En un momento como el actual, la colaboración institucional es clave», apunta el consejero de Transportes de la CAM, Ángel Garrido. «Todas las administraciones públicas tenemos que poner los recursos a nuestro alcance para hacer frente a la crisis sanitaria. En este caso hemos movilizado los autobuses urbanos e interurbanos de la Comunidad de Madrid para ponerlos a disposición de la UME para el traslado de enfermos por coronavirus entre distintos centros hospitalarios. Un ejemplo de cooperación entre la CAM y el Gobierno de España en la lucha contra el COVID-19. Algo que no hubiera sido posible sin la generosidad de las empresas concesionarias de autobuses que están demostrando una responsabilidad digna de elogio», concluye Garrido.

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Autobuses de la EMT puestos a disposición de la UME para el traslado de enfermos a centros medicalizados

Los primeros autocares que se pusieron en circulación fueron los cuatro de Alsa en Torrejón de Ardoz, ya que la unidad militar tiene allí su base y era lo más operativo en ese momento. A partir de ahí, ha sido la UME la que ha elegido los vehículos en función de sus necesidades porque necesitaban autobuses que tuvieran mucha capacidad y que fueran de piso bajo para que los pacientes con sillas de ruedas no tuvieran problemas de acceso. También los conductores habituales de las empresas ayudaron en la tarea, dando unas pequeñas nociones sobre las particularidades de estos vehículos a los expertos militares que se encargan ahora de su manejo.

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