Nadie duda de que habrá recesión. El objetivo: ganar tiempo y que los negocios tengan liquidez mientras la economía se recupera. Y no dejar atrás a los más vulnerables. Entidades bancarias y aseguradoras han puesto en marca salvavidas para aquellos empresarios que decidan aguantar. Por Darío Calabor / Foto: Chandan Khanna

El lunes 6 de abril fue un día frenético para los empleados de banca de las sucursales españolas, a pesar de que la mayoría trabajaba ya desde sus casas… El Gobierno había activado la primera línea de avales públicos para empresas afectadas por el coronavirus. En total, 25.000 millones de euros, sobre todo para autónomos y pymes, avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). Y le pidió al sector bancario su colaboración. Estos créditos son baratos en comparación con los que suele haber en el mercado, con un tipo medio del 2 por ciento. Y, un detalle fundamental, tienen una carencia de un año. Objetivo: ganar tiempo y que los negocios tengan liquidez mientras la economía se recupera.

La economía se hundirá al menos entre un 8 y un 13 por ciento, según diferentes estudios. La pregunta es si la recuperación tendrá forma de ‘V’, de ‘L’ o de ‘U’. De ello depende el futuro de miles de familias

Los bancos no lo dudaron, pese al riesgo de impagos. Asumían que no eran préstamos para ganar dinero, sino un salvavidas para aquellos empresarios que decidan aguantar. BBVA, Santander, CaixaBank, Sabadell, Bankinter, Bankia, Unicaja y otros bancos de importancia sistémica suscribieron la línea ICO. La respuesta fue masiva. Ese lunes se tramitó prácticamente toda la línea. Y el Estado ya ha anunciado un nuevo tramo de 100.000 millones. Hubo que hacer horas extra para atender el volumen de gestiones, teletrabajando y desde la oficina. Los empleados más veteranos no recuerdan una avalancha de tal magnitud. La subdirectora de una céntrica sucursal de Cartagena, que provenía de una caja, comenta. «Fue un día agotador, pero a nivel personal a mí y a muchos de mis compañeros nos impulsaba el afán de querer devolverle a la sociedad española el favor que esta nos hizo en la crisis de 2008, cuando salió en nuestra defensa, y gracias al sacrificio y el esfuerzo de todos pudimos seguir operando. En cierto modo se trata de recuperar la esencia de la banca, que es la de prestar un servicio a los ciudadanos. Y ese servicio consiste en dar liquidez».

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El Banco Santander y el BBVA han creado fondos cuyos recursos están destinados a la compra, sobre todo, de material hospitalario. También La Caixa y el Banco Sabadell encabezan iniciativas solidarias. Foto: Banco Santander

Esa liquidez viene como agua de mayo. Porque la economía española se hundirá al menos entre un 8 y un 13 por ciento este año, según diferentes estudios. La recesión es inevitable. La buena noticia es que la recuperación será en forma de ‘V’, asegura Jorge Sicilia, director de BBVA Research. «Aunque hay dudas sobre la profundidad del vértice y lo abierto que será el pico de la ‘V’», matiza. Traducción para legos: la ‘V’ significa que la economía cae en picado, pero remonta con celeridad. La alternativa es una pospandemia en ‘L’. La economía se desploma; toca fondo. Y ahí se queda.

Las entidades se han volcado. Primero, para garantizar la salud y la seguridad de sus empleados y de sus clientes, como explican desde BBVA, aunque es una reflexión que puede aplicarse a cualquiera de los operadores bancarios. Peio Belausteguigoitia, country manager de BBVA en España, explica: «Contamos con un 90 por ciento de los gestores trabajando en remoto y un 10 en oficinas. Gracias al esfuerzo de todo el equipo hemos contactado con más de ocho millones de clientes para facilitarles sus gestiones, explicándoles cómo operar y resolviendo dudas sin que salgan de sus casas».

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Los empleados de banca se han implicado directamente a través de donativos y acción social En la imagen, llegada a España de los respiradores de BBVA. Foto: BBVA

La Asociación Española de la Banca anunció un aplazamiento de hasta doce meses en la amortización de hipotecas y de hasta seis meses sobre los créditos al consumo para los clientes afectados por la crisis. BBVA y otras entidades, además, adelantaron el pago de la pensión por jubilación a sus clientes en abril. Y no cobra comisiones por retirar efectivo en el cajero más próximo al domicilio.

Santander también reaccionó con rapidez, incluso antes de que se decretara el estado de alarma. Y además de garantizar el servicio bancario, tanto en remoto como en oficina bajo estrictos protocolos de higiene, se comprometió a mantener los 29.000 empleos directos que tiene en España, un mensaje de confianza en un horizonte tormentoso en el que se prevén cinco millones de parados en nuestro país. En la vertiente más solidaria, anunció la creación del fondo Juntos, cuyos recursos están destinados a la compra sobre todo de material hospitalario. El fondo se activó con las aportaciones del 50 por ciento del salario fijo y variable de la presidenta, Ana Botín, y el CEO correspondientes a este año y del 20 por ciento de los consejeros no ejecutivos. Los empleados también han realizado aportaciones y actualmente el fondo supera ya los 40 millones.

La liquidez viene como agua de mayo. Muchas entidades bancarias adelantaron el pago de la pensión por jubilación a sus clientes en abril

«Santander ha puesto en marcha un plan de ayudas en distintos ámbitos, como ofrecer opciones complementarias a aquellos clientes que tengan problemas para hacer frente al pago de sus préstamos hipotecarios», explica un portavoz de la entidad. Y otorga moratorias en el pago de alquileres. CaixaBank también adoptó medidas extraordinarias en los frentes mencionados. Impulsó, además, de manera coordinada con la Fundación La Caixa la campaña ‘Ningún hogar sin alimentos’, para canalizar su apoyo a familias en situación de vulnerabilidad y cuya cuantía se distribuye entre los 54 bancos de alimentos asociados a la federación española. «Y los empleados de CaixaBank han protagonizado iniciativas donde la empatía prima sobre el valor económico del donativo. Por ejemplo, enviando cartas (digitalizadas) a personas mayores que se encuentran en las residencias y que estos días no han podido recibir visitas del exterior», cuenta Nuria Terés.

La Fundación Banco Sabadell, por su parte, financia el primer estudio de seroprevalencia sobre la COVID-19 realizado por el Hospital Parc Taulí de Sabadell, para saber la respuesta inmunitaria en el personal sanitario, en un grupo amplio de pacientes y en un sector de referencia del Vallès Occidental.

Las compañías de seguros han revisado sus líneas de actuación adaptándolas a la gravedad del momento. La filosofía que les mueve es que no se pare el país

Por otra parte, las compañías de seguros han revisado sus líneas de actuación, adaptándolas a la gravedad del momento. «Fue un proceso muy rápido. La primera semana se aseguró el teletrabajo, que no se iba a hacer ERTE y se pusieron a disposición de la sociedad los servicios médicos on-line», explica José Manuel Inchausti, CEO de Mapfre en España. «La filosofía que nos mueve es que el país no se pare», añade. Una donación de 5 millones al CSIC para financiar la investigación de la vacuna, 20 millones para respiradores y otros suministros médicos… Savia, su plataforma en línea, realiza 12.000 consultas médicas gratuitas semanales. También han formado un equipo de más de 500 personas que llaman a clientes mayores para ver cómo están y recordarles los servicios que tienen a su disposición: telefarmacia, ayuda con trámites administrativos… «Una persona nos dijo que, en toda la semana, la única llamada que había recibido interesándose por su estado era la de Mapfre», recuerda Inchausti.

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El doctor Gabriel Heras (primero por la izquierda), intensivista del Hospital Universitario de Torrejón, lidera el proyecto de Reale Seguros de ayuda psicológica en las unidades de cuidados intensivos. Asisten no solo a los pacientes, sino a los profesionales y a los familiares de ambos. Foto: Reale Seguros

Reale Seguros se ha volcado con los más vulnerables. Destinó 2,7 millones a diferentes iniciativas. Las medidas van encaminadas a dotar de ayudas a residencias de ancianos, entrega a domicilio de medicamentos a personas con tratamientos crónicos y a enfermos psiquiátricos…

Uno de sus proyectos más emocionantes está centrado en la ayuda psicológica profesional en UCI. El ingreso en esta unidad es un acontecimiento altamente estresante tanto para el propio paciente como para su familia. Una vez ingresado, las propias condiciones físicas del entorno, la tecnificación, el ruido, las alarmas, el dolor, el miedo… influyen en el estado anímico del paciente. La sobrecarga de trabajo y el estrés también afectan al propio personal. Este proyecto de Reale Seguros, liderado por el doctor Gabriel Heras -intensivista del Hospital Universitario de Torrejón-, trata de dar soporte psicológico tanto a pacientes como a profesionales sanitarios y a los familiares de ambos. El proyecto ya está en marcha en los hospitales públicos de Castilla-La Mancha y en hospitales de Madrid y Cataluña.

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Entre las iniciativas de Mutua Madrileña está la cofinanciación de una investigación médica sobre el coronavirus. Además, la aseguradora ha puesto en marcha dos convocatorias extraordinarias de ayudas para proyectos de investigación y para colectivos vulnerables. Foto: Mutua Madrileña

Mutua Madrileña tomó una serie de medidas en tiempo récord para hacer frente a la crisis y, al mismo tiempo, ayudar a los afectados con iniciativas que suman 50 millones de euros. La compañía ha readaptado su estructura para seguir prestando servicio a sus asegurados con normalidad, al tiempo que adquiría y donaba distintos materiales sanitarios, cofinanciaba una investigación médica sobre la enfermedad y ponía en marcha dos convocatorias extraordinarias de ayudas para colectivos vulnerables y para proyectos de investigación, explica un portavoz de la aseguradora. Además, ha destinado 25 millones de euros para ayudar a sus asegurados de auto y moto que pierdan su empleo o se vean obligados a cesar su actividad. Mutua dividirá en tres plazos el importe de sus primas y se hará cargo del tercero de ellos. Y ha repartido 1900 tabletas en residencias gestionadas por Cáritas. Porque el distanciamiento social no debe convertirse en aislamiento.

Foto apertura. Miles de comercios, establecimientos y bares no sobrevivirán al cierre forzado por el estado de alarma, pero muchos otros lo harán y para volver a la ‘normalidad’ necesitarán ayuda financiera. Los bancos quieren ser parte de la solución.

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