Para la hija del psiquiatra Luis Rojas Marcos, el coronavirus no es la primera experiencia traumática; vivió el 11S y atendió a pacientes y amigos para superar aquel drama. Por eso hoy es una de las profesionales más preparadas para ayudarnos con nuestros temores. Por Lourdes Gómez/ Foto: Getty Images

• La psicóloga Laura Rojas nos enseña en este vídeo algunos ejercicios para gestionar el miedo

Laura Rojas Marcos no es solo una de las psicólogas más reputadas de nuestro país, autora de libros como ‘La familia’, en el que aborda las relaciones tóxicas en el hogar, El sentimiento de culpa, o Hablar y aprender, conversaciones con su padre, el prestigioso psiquiatra Luis Rojas Marcos. También es una profesional a la que le ha tocado vivir en primera persona situaciones límite y desgarradoras, no solo la que ahora estamos viviendo con el coronavirus, también cuando el 11 de septiembre de 2001 se produjeron los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York que acabaron con tres mil vidas.

Laura, nacida y educada en Nueva York, califica aquel momento como «uno de los más brutales de mi vida». En aquella ocasión, asistió como psicóloga clínica y de salud a pacientes y amigos suyos supervivientes o que habían perdido hijos y familiares.

«Para mi el 11-S fue una de las experiencias más duras y dolorosas que he vivido nunca. Hay un antes y un después en mi vida y en la mayoría de las personas de mi entorno. Esta experiencia tan traumática me afectó profundamente y tuve que pedir ayuda a un compañero psicólogo ya que desarrollé síndrome de estrés postraumático. El tratamiento me ayudó mucho y por esta razón, a partir de ese momento, estudié sobre ello en profundidad para poder ayudar a otras personas que hubieran sufrido alguna experiencia traumática».

Por eso, ahora le hemos preguntado cómo gestionar el miedo. Hay tres fases, nos explica, que ayudan a lidiar con ese pavor que puede llegar a apoderarse de nosotros en estas situaciones: identificar su origen, interpretarlo y reaccionar ante él. En este caso, el origen parece evidente: el miedo a enfermar o morir por la infección del COVID-19 y el miedo a las consecuencias económicas que tendrá este aislamiento. La interpretación que hagamos de ello, en cambio, es algo que podemos manejar.

«La incertidumbre forma parte de la vida y en estos momentos está muy presente en nuestro día a día. Es cierto que el virus está asociado a la enfermedad y, en los casos de alto riesgo, a la posibilidad de la muerte. Sin embargo, cuando interpretamos nuestro miedo nos ayudará recordar que es un virus que no mata a todo el que se contagia como el virus del ébola. Que la mayoría de la personas contagiadas de este coronavirus se recuperan. En cuanto al aspecto laboral, evidentemente está teniendo unas consecuencias muy graves, pero también nos recuperaremos. No olvidemos que si las generaciones anteriores se recuperaron de las terribles guerras y epidemias vividas en circunstancias peores, nosotros también lo lograremos. Aunque aún no tengamos una fecha exacta del final de la pandemia, el final llegará, tarde o temprano. Y saber que hay un final ayuda a disminuir la ansiedad. Podemos poner la mirada en el horizonte y saber que llegaremos a tierra».

Rojas Marcos comparte también con nosotros las mejores maneras de reaccionar a este miedo, cómo gestionarlo y [en este vídeo] nos propone ejercicios de respiración, recordándonos la importancia de hacer ejercicio, de hablar para compartir nuestros temores, de distraernos con otras actividades o de concentrarnos para visualizar un lugar de paz.

«Los que hemos perdido a uno o a varios seres queridos por el coronavirus pasaremos por un duelo más doloroso y diferente a lo habitual”

Le preguntamos también por el duelo imposible ante la pérdida de seres queridos en estas terribles circunstancias en las que ni se puede velar a los muertos.

«Los que hemos perdido a uno o a varios seres queridos por el coronavirus pasaremos por un duelo más doloroso y diferente a lo habitual, ya que no hemos podido estar físicamente presente con nuestros amigos y familiares para apoyarnos, consolarnos y acompañarnos mutuamente. Quizá lo vivamos un poco peor, lo procesemos más lentamente y con un dolor más profundo. Pero también lo pasaremos. Así que recomiendo a todos aquellos que hayan perdido a alguien que cuando acabe todo se reúnan con sus familiares y amigos para hablar y abrazarse y poder apoyarse mutuamente. Yo lo haré cuando pueda y termine el confinamiento».

Y para aquellos que lidian con un sentimiento de culpa al perder a seres queridos, quizá porque creen que no han reaccionado a tiempo o por tener a padres y abuelos en residencias, Rojas Marcos propone también un ejercicio de reflexión.

«Existen básicamente dos tipos de culpa: la real y la falsa. A las personas que sienten culpa por tener familiares en residencias o ‘por no haber reaccionado antes’ les preguntaría: ¿reaccionar a qué? Seguramente han hecho lo que consideraban correcto en su momento. Si la mayoría no sabíamos lo que iba a pasar, ni estábamos correctamente informados, ¿por qué juzgarse a uno mismo por algo que se ignoraba? Por lo tanto, estas personas no son responsables».

«Desde mi punto de vista –agrega–, estamos hablando de una culpa falsa, dado que se sienten responsables de algo de lo que objetivamente no lo son. Las epidemias son devastadoras y se llevan por delante a muchas personas, esta es nuestra realidad actual. Pero nunca nos hubiéramos podido imaginar que en el siglo XXI esto podía ocurrir. Aún así, no olvidemos que el final de todo esto llegará, que un día nos reencontraremos con nuestros amigos y familiares para abrazarnos de nuevo y que juntos podremos despedirnos de aquellos que han fallecido. No me cabe duda de que todos, a nuestra manera, estamos aprendiendo de esta situación tan difícil, desde no dar por hecho lo que tenemos y apreciar a las personas que tenemos en nuestra vida que nos quieren bien, hasta descubrir que podemos reinventarnos y reconstruir nuestra vida a pesar de lo vivido».

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