Viena custodia el retrato más triste de Catalina de Aragón. Por Suzana Mihalic

1. El enlace: una boda por todo lo alto

Cronistas de la época dejaron constancia de su boda con Arturo Tudor, príncipe de Gales, con el que estuvo comprometida desde los tres años. Catalina era muy guapa. Gustó a su joven marido. La suerte de la pareja se truncó con la prematura muerte de él. La polémica sobre si el matrimonio fue consumado o no la perseguiría durante años.

2. El matrimonio: la felicidad truncada

A los pocos meses de la boda, Arturo y Catalina enfermaron. Arturo falleció en abril de 1502. El retrato se ubica en torno a esta fecha y representa a la joven viuda, triste, pensativa y con la mirada baja: la chica pasaba momentos difíciles, la ninguneaban y no sabían qué hacer con ella para no tener que devolver la dote. El periodo de incertidumbre terminó cuando se decidió su boda con Enrique VIII, hermano pequeño de Arturo.

3. Las joyas: símbolos políticos y religiosos

La princesa, representada de medio cuerpo sobre un fondo oscuro, está lujosamente vestida con bordados y joyas que incluyen símbolos políticos y religiosos: las rosas aluden a los Tudor; en cuanto a las conchas jacobeas, algunos expertos las vinculan directamente con España a través del apóstol Santiago y la catedral compostelana, mientras que otros interpretan que son una referencia genérica a la Iglesia y la fe.

4. El tocado: no es lo que parece

Objeto de especulaciones es también el tocado de Catalina, una prenda que es una muestra de pudor. Algunos expertos opinan que el tocado es desproporcionado para acentuar la virtuosidad de la chica; otros, sin embargo, consideran que se trata de una aureola de doble contorno que fue añadida al cuadro tras su muerte por una mano que no era la de Michel Sittow, ya que el artista había fallecido diez años antes que Catalina.

5. El rostro: icono de belleza

Catalina de Aragón cumplía con los estándares de belleza de la época, con su pelo dorado y la piel pálida. Su cara de porcelana transmitía inocencia, juventud y pureza, cualidades que multiplicaban su atractivo. A pesar de que la Iglesia desaprobada la vanidad, muchas mujeres de la época utilizaban fragancias para disimular los olores y aplicaban maquillaje de harina o plomo para conseguir una piel blanca.

6. La protagonista: identificación dudosa

Estudios recientes apuntan a que en realidad el retrato podría representar a María Tudor. No lo creen la mayoría de estudiosos. Este lienzo es muy similar a otro retrato de Catalina realizado por el mismo pintor, que se conserva en el Instituto de Arte de Detroit, en Estados Unidos. Además, las letras K que componen la gargantilla, y que podrían significar Katherine, y la C bordada en el corsé añaden verosimilitud a la identidad de Catalina.

El autor: Michel Sittow (1468/9 – 1525/6, Tallin, Estonia)

Autor cuadro Catalina de Aragon MIchael Sittow conocer arte xlsemanal

Hijo de una finlandesa perteneciente a una familia de ricos mercaderes y de un pintor flamenco, era el mayor de tres hermanos. Se formó en Brujas, Bélgica, donde se impregnó de las maneras de la pintura neerlandesa. Durante 1492 trabajó en España como pintor de la corte de Isabel la Católica. A finales de 1502 viajó a Inglaterra para retratar a Catalina de Aragón. Allí permaneció al servicio de la reina Isabel hasta 1504. Después, regresó a España y sirvió a Fernando el Católico y de Carlos I. Murió de peste en su ciudad natal.


PARA SABER MÁS

Museo de Historia del Arte. Viena.Colección permanente. Maria-Theresien-Platz, 1010 Viena (Austria).