El magistral uso del color que Marc Chagall plasmó en su obra llenó de optimismo la nostalgia de su infancia. Por Suzana Mihalic

El autor: Marc Chagall (Vítebsk, Imperio ruso, 1887-Saint-Paul- de-Vence, Francia, 1985)

Poemas de colores de Chagall 1

Vanguardia, Rusia, judaísmo y folclore

Nació en un pueblo de la actual Bielorrusia en una familia judía. Eso lo marcó y se asomó en su obra, incluso cuando se fue a vivir a París y se enroló en la pandilla de Montparnasse y también cuando debió huir a Nueva York ante el asedio nazi en la Segunda Guerra Mundial. Su nostalgia por lo perdido puebla sus obras, donde también figuran lo onírico y la fantasía. Su estilo, muy particular, lo sitúa entre el cubismo y el fauvismo, por la abstracción y los colores vivos.

Poemas de colores de Chagall 2

MARC CHAGALL / POEMAS_ GRABADO 18, 1968 / XILOGRAFÍA Y COLLAGE / © VEGAP, A CORUÑA, 2020. / – CHAGALL ®

1. La serie: pintor poeta

Esta obra forma parte del conjunto de ilustraciones titulado Poèmes, 24 grabados creados para acompañar una selección de poemas compuestos entre 1930 y 1968. En 1951, Marc Chagall -artista judío nacido en Bielorrusia- escribió. «Mi arte está ligado a los libros que he visto en los escritorios y en los estantes de la sinagoga; aquellos libros que toqué con mis pálidas manos».

2. El color: fronteras negras

Los gruesos contornos negros tratan de contener en sus márgenes las superficies planas de colores explosivos. No lo logran: los vivos tonos verde, azul, amarillo y rojo los desbordan. Chagall es un mago del color. «Cuando Matisse muera, Chagall será el único pintor que sabrá qué es el color», sentenció Picasso, que fue primero su amigo y después su rival

3. El tema: autorretrato

Sus rizos, tan característicos y que se asoman por debajo del gorro, delatan la identidad del artista. Ha querido presentarse con una expresión alegre, con ropa holgada, un abrigo largo y pantalones anchos de cuadros, en una imagen que le da cierto aire de payaso. En su mano derecha sujeta un paraguas y con la izquierda acaricia una cabra, pero lo más llamativo es que está descalzo. Lo onírico es habitual en la obra de Chagall.

4. El fondo: su pueblo natal

El estilo pictórico de Chagall está vinculado a los recuerdos de su infancia, al folclore judío y la vida en su pueblo natal. Estas referencias a sus orígenes rusos y a las tradiciones judías son muy recurrentes en su obra. Aquí sitúa elementos de su pueblo natal en el fondo. Y equilibra la zona superior con un conjunto de casas situado a la derecha y una gran media luna colocada a la izquierda.

5. La cabra: un símbolo positivo

Por la parte derecha del lienzo se asoma una cabra con expresión alegre y con un paso ligero: da la impresión de que está danzando. En la cultura occidental, la cabra representa al mal, al demonio mismo. Sin embargo, en la cultura judía, la cabra simboliza la benevolencia y la salvación: en el Antiguo Testamento a menudo es utilizada para realizar sacrificios.

6. La técnica: xilografía muy personal

Chagall experimentó con numerosas técnicas como gouache, acuarelas, pasteles, óleo, tinta, collage, grabado y litografía. Esta obra es una xilografía, técnica de impresión en relieve realizada sobre una matriz de madera. Chagall realizó 138 planchas de madera, con las que estampó obras donde también está presente lo sagrado y lo profano, lo autobiográfico y lo onírico. Además, realizó grandes proyectos en edificios cívicos y religiosos.

PARA SABER MÁS

‘Mi vida’. Las memorias de Marc Chagall, único libro escrito por el artista (publicado por Acantilado). Fundación Barrié. A Coruña. Exposición: Chagall: fábulas y sueños.