Perder a tu perro es un trance muy duro. Pero un veterinario de Corea del Sur logra que el duelo sea más llevadero. Clona mascotas a cambio de cifras millonarias. Ricos de todo el mundo contratan sus servicios. Visitamos su polémico laboratorio. Por Richard LLoyd Parry /Fotografía: Edmund D. Fountain (Contacto) y Cordon Press

¿Que nos han hecho los perros?

El cuchillo láser que el doctor Hwang sostiene en la mano desprende tanto calor que huele a carne quemada. El bisturí cauteriza a la vez que corta, así que del cuerpo de la madre no brota una sola gota de sangre. El doctor hurga en las entrañas del animal con los dedos enguantados y extrae el útero, que emerge con un sonido viscoso. Un nuevo tajo con el escalpelo de calor y la bolsa se abre, chorreando fluido. El especialista levanta al recién nacido: el bebé 1192.

Ken y Henry son un cruce de doberan y catahoula y son clones de otro perro fallecido, Melvin. Cada uno cuesta 100.000 euros

El bebé es un cachorrillo de bulldog inglés blanco. Pero su madre es una perra mestiza, sin raza, de color pardo… Los dos animales no comparten la menor relación genética. El cachorrillo es un clon, la copia de otro perro -que murió dos semanas antes en la otra punta del mundo-, concebido en un laboratorio e implantado en el útero de una madre subrogada.

Esta proeza de la ciencia ha sido ejecutada por afán de lucro. Los futuros propietarios del pequeño bulldog han pagado por él a la surcoreana Sooam Biotech Research Foundation 100.000 dólares. En todo el mundo, millonarios amantes de los animales -Barbra Streisand lo ha reconocido públicamente- están recurriendo a los científicos para que lleven a cabo lo más parecido a un milagro. la ‘resurrección’ de su mascota fallecida.

Cuestión de matices

Curiosamente la persona que se halla detrás de este pseudomilagro es Hwang Woo-suk. Hace 13 años, nuestro hombre era un héroe nacional en Corea del Sur, un tipo destinado a ganar el Premio Nobel. Pero la gloria acabó de forma sonada. Se descubrió que era un embaucador y fue condenado. Pero ahora ha vuelto, resucitando mascotas.

Los perros no son exactamente iguales; la similitud depende de lo que ocurra durante el embarazo

Los genetistas explican que, al compartir el mismo ADN, los clones son como unos hermanos gemelos nacidos en momentos distintos. Pero los canes no son exactamente iguales. Pueden aparecer pequeñas variaciones en el pelaje. pequeñas manchas blancas en algunos puntos del cuerpo.

«Pueden darse diferencias -corrobora Hwang- en función de lo que ocurra en el útero de la madre subrogada. Durante el embarazo, los embriones pueden verse afectados por algo que la subrogada haya comido o por las hormonas en su organismo». Como sucede con los gemelos, tampoco es seguro que vayan a tener idéntico temperamento; hay que tener presente la interacción con numerosos factores ambientales que influyen en la personalidad (ya sea la alimentación o el modo en que ha sido criado).

clonar a tu mascota

Siete de los 49 clones de Miracle Milly, la perra más pequeña del mundo. Al nacer, pesan 30 gramos. De adultos no superan el medio kilo y una estatura de 10 centímetros

Hwang Woo-suk, de 65 años, es un hombre de origen muy humilde. Su padre cultivaba arroz. Aun así, estudió en la Universidad Nacional de Seúl y terminó decantándose por la Veterinaria porque estaba empeñado en mejorar la suerte de familias campesinas como la suya.

Sus primeros proyectos fueron prácticos: la mejora de la calidad de la leche y la carne mediante el retoque genético de vacas y cerdos. En 1999 se hizo famoso al anunciar que había clonado una vaca. Y, en 2004, la revista Science publicó que había creado con éxito células madre humanas.

“También recibimos peticiones de clonaciones humanas”, reconoce el científico

Los científicos del mundo entero llevaban años en pos de un avance de este tipo. Quince meses después, en mayo de 2005, Woo-suk publicó un segundo artículo impactante, en el que describía la creación con éxito de 11 «líneas» de células madre producidas a partir del material genético de enfermos con dolencias medulares. Tres meses más tarde presentó un perro afgano llamado Snuppy: el primer can clonado de la historia.

En Corea del Sur, los logros de Hwang fueron acogidos con un triunfalismo tal que el Gobierno creó un laboratorio mundial de células madre, que el propio Woo-suk debía dirigir.

En noviembre de 2005, las cosas se complicaron. Woo-suk acabó reconociendo que había utilizado óvulos procedentes de dos de las investigadoras a sus órdenes para sus experimentos. Se disculpó, explicando que «me obsesioné en exceso; no tendría que haber ido tan rápido».

clonacion mascota

Hwang Woo-suk fue encarcelado por falsear su investigación sobre células madre. Ahora ha resucitado su carrera con los clones de perros

Pero la cosa no quedó ahí. Uno de sus colaboradores reconoció que la mayoría de las líneas celulares eran una falsificación. Dos semanas después llegó el golpe de gracia, los dos artículos de Science no eran más que una falsificación de los hechos.

Inmediatamente, Hwang fue despedido de la universidad y en 2006 se abrió un largo proceso judicial. Absuelto del delito de estafa, fue condenado por quebrantar las leyes surcoreanas que regulan la bioética y por apropiación indebida. En libertad bajo fianza durante todo el proceso, no llegó a pisar la cárcel. El juez suspendió la condena a 18 meses de prisión diciendo que Woo-suk «había hecho gala de sincero arrepentimiento».

Sufrimiento y sacrificio

Hoy, Woo-suk sigue diciendo que todo fue montaje, que ha sido una víctima, que él no hizo nada malo. Además, no fue desacreditado del todo. El informe inculpatorio publicado por la universidad lo exculpaba en un punto. Su investigación de las células madre fue un montaje, pero Snuppy -el perro afgano- era real. Efectivamente, Hwang había creado el primer perro por clonación. Y esta iba a ser su salvación.

El sufrimiento de las madres subrogadas es enorme: a las perras las operan tres veces

Hay argumentos poderosos para considerar que la clonación de perros de compañía no solo es una excentricidad, sino que resulta directamente inmoral. El sacrificio de incontables perros sin dueño es algo que sucede todos los días en todos los rincones del planeta. ¿Qué justificación tiene gastar unas sumas tan considerables para traer otros al mundo?

Además, la clonación causa sufrimiento, entre las madres subrogadas sobre todo; hay que someterlas a tres operaciones consecutivas. para extraer los ovarios, para reimplantárselos y para traer sus retoños al mundo. En Sooam dicen que han reducido estas intervenciones al mínimo.

¿Y clonar humanos?

Pero si aceptamos que algunas personas quieren tanto a los perros como otras a sus hijos y que los clones pueden sustituir a los canes con éxito, lo que sigue es inquietante: ¿los padres que han perdido a sus hijos tienen derecho a clonarlos? Y qué hay de las personas que han perdido a sus padres? O a sus amigos? Por no hablar de quienes no tienen hijos, pero están encaprichados del hijo de otro y querrían contar con una copia personal.

«Voy a serle sincero -dice Hwang-. Sí que nos llegan solicitudes de clonación humana. Pero soy contrario a esta clase de peticiones. Como lo son mis colaboradores. Es algo que tenemos muy claro». Sin embargo, en otros momentos se muestra menos tajante. «A mi modo de ver, son unas prácticas que entran en lo criminal», insiste. Pero al poco tiempo matiza. «Ahora bien, desde el punto de vista social… A veces encuentro que estas peticiones de clonación humana tienen cierto sentido. Aunque, si dejamos de seguir ciertos principios éticos, la tecnología puede escapársenos de las manos. Estamos obligados a actuar conforme a la ética».

Del mismo modo que es capaz de revivir un cachorro fallecido por medio de la copia genética, Hwang Woo-suk se las ha arreglado para resucitar una carrera profesional que muchos daban por muerta y enterrada.

PARA SABER MÁS

¿Clonar humanos? Francisco J. Ayala (Alianza)

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