La posibilidad de reconstruir el árbol familiar con el ADN cobijado, a través de la saliva, en sobres y sellos dispara el millonario negocio de la genealogía ‘on-line’. Por Fátima Uribarri

Rosalind Franklin, la verdadera y olvidada descubridora del ADN

El sellado de las cartas de nuestros antepasados es una fuente extraordinaria de información. Gracias a las modernas técnicas de análisis de ADN se pueden examinar los restos de saliva que hayan quedado en la cara pegajosa de los sellos o en las tiras encoladas que se lamían para cerrar los sobres. Esta posibilidad ha convulsionado el negocio de la genealogía.

Varias empresas dedicadas a reconstruir el pasado familiar, a rastrear ‘pedigrís’ o a encontrar a parientes perdidos tienen una herramienta magnífica con los restos de ADN cobijados en la correspondencia.

Hasta ahora, las empresas dedicadas a la genealogía se nutrían de bases de datos de registros civiles y eclesiásticos, utilizaban softwares de reconocimiento facial para rastrear en archivos fotográficos y accedían a miles de documentos guardados en administraciones varias. Ahora también pueden documentarse con ADN. Por ejemplo, la israelí MyHeritage (un gigante con 80 millones de usuarios) ha firmado convenios con 23andMe y FamilyTreeDNA para que se ocupen de los exámenes de ADN de sus clientes.

Es una ayuda importante para que hijos ilegítimos y adoptados puedan explorar sus raíces familiares

El sector está en ebullición ante los nuevos caminos que abre el ADN: es una ayuda crucial para que hijos ilegítimos y adoptados exploren sus raíces. También permite rastrear las ramas femeninas del árbol genealógico cuyos apellidos han ido alejándose con el tiempo al predominar el de los varones en los registros documentales. El poder aportar muestras genéticas de tus parientes fallecidos impulsa el negocio. Las pruebas cuestan entre 100 y 2500 euros -depende de lo que se pida-, pero el precio no frena a la clientela: más de diez millones de personas han pedido sus análisis a AncestryDNA. Atención a las cartas de los abuelos.

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