«Los romanos fueron brutales, si no genocidas incluso», afirma la historiadora británica Mary Beard. Dos rasgos negativos a los que habría que sumar otro más: su recalcitrante machismo. Como el que mostró Marco Porcio Catón, más conocido como Catón el Viejo. Por José Segovia

Además de ser uno de los cónsules más moralistas de Roma, Catón el Viejo era un firme defensor de la Lex Oppia, que restringía a las mujeres exhibir joyas que excedieran la media onza de oro, vestidos llamativos y el uso de carromatos tirados por dos o más caballos, lo que sí podían hacer sus maridos.

¿Por qué se aprobó una norma tan discriminatoria para las romanas? En el 215 a. C., las falanges fueron vapuleadas por los ejércitos cartagineses en la batalla de Cannas. Los estragos de aquella derrota causaron una crisis económica que derivó en la escasez de productos en el Imperio, lo que despertó el malestar del pueblo. Ante la amenaza de una posible sublevación, las autoridades decidieron proclamar una ley que prohibiera a todos los ciudadanos romanos la demostración de riqueza en momentos tan sombríos.

En el año 195 a. C., dos décadas después del desastre militar de Cannas, el poderío romano brilló de nuevo en los campos de batalla, propiciando una fuerte recuperación económica. Dado que los buenos tiempos volvían a correr en el Imperio, los tribunos Marco Fundanio y Lucio Valerio pensaron que había llegado el momento de derogar la ley, haciéndolo saber al pueblo en unos debates celebrados en el foro romano. Pero se encontraron con la oposición de los sectores más conservadores, lo que provocó que centenares de mujeres salieran a la calle para presionar al Senado.

Catón el Viejo reprochó a los otros senadores que no fueran capaces de contener a sus esposas dentro de sus casas

Fue entonces cuando Catón el Viejo reprochó al resto de los senadores que no fueran capaces de contener a sus esposas tras los muros de sus casas, ya que, si las mujeres salían a la vía pública y se inmiscuían en los asuntos de los hombres, estos acabarían perdiendo su libertad.

Nuevas manifestantes se unieron a las primeras para protestar contra las desafortunadas declaraciones de Catón el Viejo y para exigir la derogación de la Lex Oppia, que finalmente fue abolida. Para festejar su triunfo, las romanas desfilaron por la ciudad con sus trajes más coloridos, subidas en lujosos carros y luciendo sus mejores joyas.

Misógino y moralista

«Desde el momento en el que las mujeres comiencen a ser iguales a los hombres, serán superiores a ellos», advirtió Catón el Viejo al resto de los senadores romanos.

Doble vara de medir

La Lex Oppia obligaba a todos los ciudadanos a ceñirse a la misma austeridad a la que se encontraba sometida Roma en el año 215 a. C., pero los hombres la sorteaban habitualmente.

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