La primera noticia documentada de los pretorianos es del año 46 a. C., cuando Publio Cornelio Escipión Emiliano se dirigió a Numancia al frente de un gran ejército para acabar con las tribus celtíberas de las inmediaciones del Ebro…

A su alrededor iban quinientos hombres de su confianza que de noche acampaban junto a la tienda (praetorium) de su jefe (praetor). Por eso, su escolta personal recibió el nombre de ‘guardia pretoriana’. Desde antiguo, los grandes reyes confiaron su seguridad a los más valientes en el campo de batalla, como la guardia de los inmortales, que defendían a los soberanos persas.

Guerreros vikingos escoltaban a los soberanos bizantinos, y a principios del XIX Napoleón reclutó a mamelucos

A finales del siglo VIII, la escolta de honor de Carlomagno estaba compuesta por 12 caballeros, el mismo número de apóstoles de Jesús. A esos nobles se los conocía como los Paladinos. Pero en otros cuerpos de guardia el linaje aristocrático no era condición suficiente para admitir a un candidato. Solo los más diestros en el combate tenían el honor de formar en esas unidades de protección y vigilancia. En la Edad Media, los guerreros que arropaban a los soberanos se denominaban ‘fideles’ y ‘milites palati’. Componían parte de la comitiva real, tenían a su disposición las mejores lanzas y espadas y un vestuario acorde al ceremonial de la Corte.

La organización de un Cuerpo de Guardia regular comenzó en Francia en el siglo XV, con la creación de las Gardes Du Corps, compuestas por escoceses que lucharon del lado francés contra los ingleses en la guerra de los Cien Años (1337- 1453). En Castilla y Aragón, los Reyes Católicos organizaron un cuerpo fijo de hombres que se encargaba de la custodia de la realeza. Debido al tono amarillento del uniforme, el pueblo llano la llamaba la Guardia Amarilla.

Ha habido grandes guerreros contratados como mercenarios para engrosar las escoltas de élite de imperios lejanos, como los vikingos que componían la Guardia Varega, que protegía a los soberanos bizantinos o los samuráis japoneses que hicieron lo propio con Siam, actual Tailandia.

A principios del siglo XIX, Napoleón ordenó reclutar un escuadrón de guerreros mamelucos para formar la primera unidad extranjera de la Guardia Imperial. Uniformados de manera exótica y armados con cimitarras de larga hoja curva, lucharon junto con las tropas napoleónicas en suelo europeo.

Cuerpo de élite

La Guardia Jenízara, creada en 1334 como escolta del sultán otomano, estaba compuesta por jóvenes cristianos de origen eslavo. Los jenízaros protegían a la familia imperial y fueron el azote de Europa durante siglos.

Una Guardia para los Borbones

En España, la actual configuración de la Guardia Real tiene sus orígenes en el siglo XVIII, poco después de la llegada al trono de Felipe V, nieto de Luis XIV de Francia.