En 1942, el jefe partisano Dmitri Medvédev recibió el encargo de crear una unidad de guerrilleros para introducirse en la retaguardia alemana. Entre ellos se encontraba María Fortus, más conocida como África de las Heras. Por José Segovia

Esta española, que se exilió a la Unión Soviética en 1939, nació en una familia acomodada de Ceuta. En 1936 se integró en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) de Cataluña. Un año más tarde fue reclutada por Alexander Orlov y otros agentes de la NKVD (agencia precursora del KGB) para integrarse en los servicios de inteligencia soviéticos.

Se casó por orden de sus superiores. Su primer marido nunca supo que ella era espía; al segundo se cree que lo mató

En el grupo guerrillero de Medvédev participaron otros 17 españoles; entre ellos, José Gros, conocido en Rusia como Antonio el Catalán. La misión que Moscú les encomendó fue introducirse en la retaguardia alemana en Ucrania. En junio de 1942, el destacamento en el que se hallaba África de las Heras se lanzó en paracaídas tras las líneas del enemigo, desde donde captaron y manipularon las comunicaciones de la Wehrmacht.

Algunos investigadores creen que África de las Heras participó en el asesinato de León Trotski. La ceutí, que fue la jefa de reconocimiento del atentado, logró los planos de la sede trotskista en México, un hallazgo decisivo para que Ramón Mercader lograra acabar con el archienemigo de Stalin.

Una vez finalizó la Segunda Guerra Mundial, África de las Heras se integró de nuevo en el KGB (Comité para la Seguridad del Estado), donde firmaba sus informes con el apodo de Patria. Los escasos datos que hay sobre su vida, cargada de claroscuros, desvelan su carácter duro y resolutivo. Patria era una mujer calculadora y fría que no tenía escrúpulos para ejecutar los planes. Participó en tantas operaciones secretas que acabó alcanzando el rango de coronel en el KGB, donde formó a los jóvenes reclutas de los servicios de inteligencia soviéticos.

Siguiendo órdenes del KGB, la espía española se casó con el escritor uruguayo Felisberto Hernández, que murió sin saber que su mujer era espía y a la que había abierto los círculos intelectuales del país. Su segundo matrimonio le sirvió de tapadera a un agente soviético llamado Valentino Marchetti para llevar a cabo sus labores de espionaje en América Latina. Cuando la fe de Marchetti en el comunismo flojeó, se cree que África de las Heras acabó con él.

Una espía implacable

África de las Heras era una comunista convencida y muy disciplinada que siempre cumplió las órdenes de sus superiores de asesinar a sangre fría a los traidores de la Unión Soviética.

Heroína de la URSS

Tras sus labores de espionaje en América Latina, África de las Heras regresó a Moscú, donde la premiaron con una de las más altas condecoracio-nes soviéticas. la Orden de Lenin.

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