Los historiadores coinciden en que las primeras transfusiones en pleno frente de la guerra se hicieron en España pero existe cierta controversia en quién organizó el traslado de la sangre hasta los heridos. Por José Segovia

El médico catalán Frederic Duran i Jordà instaló el primer banco de sangre de la historia en el Hospital 18 de Montjuïc en agosto de 1936, semanas después de comenzar la Guerra Civil. Un mes más tarde, Duran envió la primera remesa de siete litros de sangre a los hospitales de campaña del frente de Aragón en el camión frigorífico de un repartidor de pescado.

Los historiadores coinciden en que las primeras transfusiones en pleno frente de guerra se hicieron en España, pero hay distintos pareceres en cuanto a quién organizó el sistema de traslado de la sangre hasta los heridos. Algunas fuentes aseguran que Duran fue el primero en hacerlo, mientras que otros historiadores sugieren que fue el doctor canadiense Norman Bethune quien puso en marcha el primer servicio móvil de transfusiones en las trincheras tras haber realizado su primera transfusión el 23 de diciembre de 1936 a un miliciano herido en la Casa de Campo.

Bethune instaló su equipo de hemoterapia en un piso de Madrid. Durante varios días, la radio y la prensa hicieron llamamientos para que los madrileños donasen sangre. Dos mil personas respondieron. Todo fue bien para Bethune hasta que unos compañeros del Partido Comunista lo denunciaron por falta de disciplina. Abandonó España y se trasladó a China, donde se hizo cargo del servicio médico de Mao Zedong. Murió de septicemia tras cortarse accidentalmente cuando realizaba una operación en 1939.

El canadiense Bethune usó una camioneta con frigorífico y esterilizador para trasladar sangre al frente durante la Guerra Civil española

Cuando acabó la Guerra Civil española, Frederic Duran se exilió en Londres, donde fue fichado por el Gobierno británico para que organizase los equipos de hemoterapia de sus ejércitos. En junio de 1944, los aliados transportaron neveras con miles de litros de sangre durante el desembarco en la costa de Normandía. Aquella batalla se convirtió en la mayor operación de transfusión de sangre de la historia. Una extraordinaria logística permitió el transporte de cientos de miles de litros de sangre de Nueva York a Londres para ser transfundidos días más tarde a los soldados aliados en las playas francesas.

Las intervenciones de Duran en Barcelona y de Bethune en Madrid salvaron la vida a miles de heridos durante la Guerra
Civil

En febrero de 1945, la batalla de Iwo Jima fue testigo del primer empleo de transfusiones en el frente del Pacífico. A partir de entonces, los equipos móviles de hemoterapia se volverían imprescindibles en los hospitales de campaña de todos los ejércitos.

Foto principal: Frederic Duran realizando transfusiones de sangre durante la Guerra Civil en Barcelona.

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