‘Valorización energética’ lo llaman. Es decir, cuando la basura se quema para producir energía… Por C.M Sánchez y F. Goitia

En 2017, por ejemplo, España ‘valorizó’ 2,5 millones de toneladas de residuos, lo que generó energía para unos 500.000 hogares. ¿Parece mucho? La cifra nos sitúa a la cola de Europa, con un 14% de valorización, solo por delante de Bulgaria y Grecia. Andamos a la cabeza, eso sí, en vertederos, donde acaba el 57% de nuestros desechos. «La incineración está muy denostada en España -dice Alicia García-Franco, directora de la Federación Española de Recuperación y Reciclaje-. Pero, con los filtros adecuados, es preferible quemar a echar al vertedero».

De hecho, Europa aspira al objetivo de ‘vertedero cero’ en su estrategia de Economía Circular -que obliga a España-, priorizando la incineración al vertido para todos aquellos residuos a los que no se les encuentra otra salida que la eliminación. Más prioritario es, en todo caso, reducir el consumo, reutilizar y reciclar, pero, como el mundo produce cada vez más basura, la incineración cotiza al alza. Alemania, Holanda, Suecia, Austria, Finlandia, Dinamarca… ya se acercan a esa meta de ‘vertedero cero’ con su amplia red de plantas de valorización energética. Alemania cuenta con 112, por las 11 de España. «El problema en nuestro país no es la incineración en sí misma -subraya Andoni Uriarte, gestor ambiental de prestigio en el sector-. Nuestro problema es el modelo de gestión de residuos. Fineses, alemanes y demás separan mejor la basura. Allí tienen sistemas de depósito para botellas y envases y, cuando queman, saben lo que meten. Aquí se incineran residuos urbanos con plásticos y contaminantes. Va todo dentro. De cualquier forma, es mejor quemar que el vertedero, pero ni las mejores técnicas evitan la emisión de gases perjudiciales».

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