Tres ríos de lava -uno de ellos de más de tres kilómetros- recorren Hawái tras cuarenta días de erupción del volcán Kilauea, el más activo de los cinco grandes de la isla de Hawái. Por L. G. 

La lava de este gigante ha destrozado ya decenas de viviendas y ha sepultado los pozos de una planta geotérmica, con el riesgo de provocar la liberación de sulfuro de hidrógeno, un gas peligroso para los humanos. El espectáculo de ver ríos incandescentes a más de mil grados fascina pero sobre todo aterra a los afectados, miles de ellos desplazados de sus casas, que esperan que la ira del volcán pase pronto.

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