Desde que en 1918 fuera declarado Parque Nacional por Alfonso XIII, el enclave natural de Ordesa y Monte Perdido se ha convertido en una de las joyas más preciadas del país. Por Raquel Peláez/Fotografía Eduardo Viñuales

Más de 15.000 hectáreas de valles, crestas y cañones forman este paraíso pirenaico donde el quebrantahuesos capitanea sus dominios desde el cielo, actualmente el mejor lugar del mundo para observar este ave. Mientras la flor de edelweiss (prohibido arrancar), que se camufla entre las rocas,  nace en las praderas alpinas y se ha convertido en el emblema del Parque.

Las 1000 hectáreas del macizo montañoso calcáreo de Monte Perdido forman parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Para conmemorar su centenario, el Gobierno de Aragón ha organizado una serie de actividades que incluye desde jornadas de sensibilización ambiental hasta rutas para descubrir el patrimonio natural. Cuentacuentos, escenificaciones históricas y un homenaje a los pastores trashumantes y ganaderos completan el programa de esta efeméride.

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