Un nuevo brote de Ébola ha dejado ya 72 muertos en la República Democrática del Congo, reforzado por la guerra. Por F. U.

El ébola ha vuelto. El 1 de agosto comenzó un nuevo brote de este virus letal que contagió entre marzo de 2014 y enero de 2016 a casi 29.000 personas y mató a cerca de 12.000 de ellas. El nuevo brote se ha llevado por delante a 72 personas en la República Democrática del Congo. El ébola reaparece de la mano de un nefasto compañero: la guerra.

Los sanitarios trabajan con escolta para evitar secuestros

Los nuevos casos se han producido en el noreste del país, una zona que es un avispero de violencia y muerte. Rebeldes congoleños, ruandeses y ugandeses luchan contra tropas del Gobierno y de la ONU. Las atrocidades son constantes. El peligro de ser atacado acecha al personal sanitario que intenta combatir el ébola. «Voluntarios, sacerdotes y empleados del Gobierno han sido secuestrados por los rebeldes», ha contado Peter Salama, director general adjunto de la Organización Mundial de la Salud. Los trabajadores de la ONU se mueven con escolta. La situación es muy preocupante: el ébola se contagia a través de la sangre y los fluidos corporales y puede alcanzar un índice de mortalidad de hasta el 90 por ciento de los casos.

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