El Ballet de China prepara en Shanghái su próxima gira mundial. Por Fernando Goitia

Coronavirus, jaque al mundo globalizado

Las calles están vacías, pero de puertas adentro la vida sigue. El coronavirus no impide al Ballet Nacional de China, con sede en Shanghái. Numerosos espectáculos han sido cancelados en el país asiático, pero su principal compañía mantiene la preparación de una eventual gira mundial de La dama de las camelias. No saben si podrán viajar, pero los bailarines prosiguen con su preparación sobre un suelo desinfectado y previa comprobación de la temperatura corporal de cada uno. Al que supere los 37,3 grados se lo manda a casa.

Bailar con mascarilla exige el doble de esfuerzo

El problema es que bailar con mascarilla por el coronavirus exige el doble de esfuerzo a los pulmones, lo que obliga a reducir a la mitad la duración de las sesiones. Todo sea por mantener el pulso de la vida cotidiana en un país con más de 3000 muertos por el COVID-19 y más de 80.000 infectados.