Los llaman así, pero estos vídeos no buscan la excitación erótica. Sino relajar con sonidos. Ya arrasan en la red. Por C. M. Sánchez

Póngase los auriculares y déjese arrullar. Se conoce como ASMR -respuesta sensorial meridiana autónoma- y hace furor en Internet. YouTube está plagado de vídeos en los que una chica de aspecto angelical habla en susurros mientras frota, araña o tamborilea objetos diversos junto a un micrófono. El objetivo es producir en el que lo ve una sensación placentera y de calma, que a veces va acompañada de cosquillas en la nuca y el cuello. Muchos dicen que los ayuda a relajarse e incluso a dormir.

El fenómeno no es nuevo -empezó en 2010-, pero sí que es nuevo el interés que ha despertado entre los científicos, que estudian mediante resonancia magnética qué ocurre en el cerebro durante una sesión de ASMR; y si puede convertirse en una terapia para los trastornos de estrés y ansiedad. Sus entusiastas lo tienen claro y lo comparan con el mindfulness (meditación).

Hay canales especializados, como el de la española Ana Muñoz, que en sus vídeos bisbisea, cloquea, ronronea, acaricia con pinceles distintas superficies, toquetea botellitas a medio llenar, chasquea los dedos… Y, mientras tanto, mira a cámara como si mirase a los ojos. Y crea una atmósfera de intimidad que ha embelesado a más de 430.000 suscriptores.

Los científicos tratan de explicar qué ocurre en el cerebro

El ASMR se basa en la capacidad del cerebro para la sinestesia, una sensación que se produce en una parte del cuerpo a consecuencia de un estímulo aplicado en otra.

Hay quien lo llama ‘orgasmo cerebral’, e incluso se ha creado una variedad de porno en torno al ASMR, pero esto invita a la confusión, lo que se persigue no es la excitación erótica, sino la relajación. Los escáneres demuestran que las sinapsis -corrientes eléctricas que conectan neuronas- se disparan en algunas personas en la corteza cerebral, donde se mezclan redes neuronales diferentes. También se reduce el ritmo cardiaco. Y aumenta la conductividad de la piel.

¿Por qué funcionan?

Sonidos de la infancia

Los vídeos ASMR relajan porque ciertos efectos sonoros y visuales nos remiten a situaciones agradables vinculadas a la infancia. los sonidos oclusivos con la boca, los crujidos del papel de regalo, el cepillado del cabello, la repetición en voz baja de palabras mimosas…

Mira lo que hago

A esto se suma que somos seres empáticos. Las neuronas espejo se activan cuando observamos esa misma acción ejecutada por otro individuo. Por eso, ver a otra persona pasándose una pluma o una brocha por las mejillas nos predispone a sentir un suave hormigueo.

Piel de gallina

La sensación de una descarga electrostática -piel de gallina- es otro efecto asociado, como cuando nos besan en la oreja o en el cuello. Con todo, algunas personas son inmunes. Y a otras estos sonidos les provocan una sensación molesta, llamada ‘misofonía’.

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