El psicólogo Tim Lomas colecciona términos que describen sentimientos positivos -una especie de diccionario mundial de la felicidad– y para los que no hay correspondencia en otros idiomas. Ha reunido 900 de casi 100 lenguas. Por M.G.

Gigil, en tagalo, es el impulso de pellizcar a alguien por amor. Cafuné es la palabra portuguesa para referirse al acto de acariciar con cariño el pelo de otro. Utepils es, en noruego, la necesidad de beberse una cerveza al aire libre el primer día de sol del año.

Son algunos de los términos recopilados por el psicólogo británico Tim Lomas en su Happy Words Project, una especie de diccionario mundial de la felicidad. Cree que conocer estas palabras ayuda a percibir con más intensidad las emociones positivas. Lomas enseña psicología positiva, disciplina que investiga la fortaleza mental, el optimismo o la satisfacción. En su cosecha de términos felices se ha topado con palabras como sisu, con la que los finlandeses describen el alma de su nación: la palabra significa perseverancia, paciencia y valentía. En alemán abundan los términos que expresan sentimientos complejos, como geborgenheit: sensación de seguridad nacida de saberte entre los tuyos: o weltschmerz, sensación de amargura al darte cuenta de que el mundo real nunca será como el mundo ideal que deseas. También en alemán utilizan palabras sin fácil traducción, como zeitgeist, filosofía que caracteriza a una época, o sehnsucht, un deseo intenso que tiene parte de nostalgia si se refiere al pasado. El budismo utiliza términos como ‘karma’ y ‘nirvana’.

Conocer estas palabras ayuda a percibir con más intensidad las emociones positivas

Los italianos denominan fiero a un sentimiento de orgullo y alegría. El diccionario de la felicidad también entra en el campo de las relaciones personales. En griego hay muchos términos para el amor: agape, el amor desinteresado al prójimo; storge, el amor en la familia; o eros, el amor romántico. Y también está el concepto de pragma: relación de camaradería como la que acaba surgiendo en matrimonios que llevan juntos muchos años. Lomas asegura que él mismo, gracias a su proyecto, ahora es más feliz. «Percibo emociones positivas para la que antes me faltaban las palabras», dice.

DICCIONARIO DE LA FELICIDAD

Ataraxia. Griego. Serenidad espiritual que permite superar los reveses del destino.

Kintsugi. Japonés. Arte de recomponer una pieza de cerámica rota. Significa que las imperfecciones también pueden ser hermosas.

Wu wei. Chino. Describe el encontrarse en armonía con el mundo desde la no acción. Es un concepto del taoísmo.

Trouvaille. Francés. Se refiere a un hallazgo valioso descubierto por casualidad.

Aloha. Hawaiano. Se usa como saludo y como despedida y significa, al mismo tiempo, amor, compasión y simpatía.

Passeggiata. Italiano. Paseo agradable y, en sentido figurado, una actividad especialmente sencilla de realizar.

Fernweh. Alemán. Nostalgia de países o lugares lejanos, deseo de conocerlos.

Schnapsidee. Alemán. Idea descabellada que se te ocurre cuando llevas unas copas de más.

Sati. Pali (India). Estado de atención consciente, como el que se produce al meditar.

Iktsuarpok. Así llaman los inuits a la espera impaciente de una visita.

Jayus. Indonesio. Ese tipo de chistes malos que, de puro malos, son casi divertidos.

Mbuki-mwuki. Suajili. Significa ‘desnudarse para bailar salvajemente’. Posiblemente de ella provenga el término boogie-woogie.

Uitbuiken. Neerlandés. Sensación de agradable saciedad que se escenifica sacando barriga tras un banquete.

Wai-wai. Japonés. Algarabía producida por niños que juegan alegremente. También se aplica a la agitación infantil.

Desbundar. Portugués. Pérdida de toda inhibición producida por un estado de enorme diversión.

Bazodee. Criollo francés de Trinidad y Tobago. Sensación de confusión y atontamiento debida a la felicidad.

Wanderlust. Alemán. El deseo de viajar y ver mundo.

Feierabend. Alemán. Tiempo libre tras la salida del trabajo.

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