Vivimos una fiebre por los tests. La gente quiere saber si ha desarrollado inmunidad a la COVID-19; las empresas y administraciones locales hacen pruebas de anticuerpos a sus empleados. Pero ¿de verdad nos ayudan a saber si somos inmunes? ¿Dejamos de contagiar? Los expertos dicen que no. Por Fernando Goitia/Foto: Getty Images

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En poco más de dos meses, se han realizado en España más de tres millones y medio de pruebas diagnósticas de la COVID-19 –tanto PCRs (detectan infección) como serológicas (buscan presencia de anticuerpos)–, todo un récord para cualquier patología.

Aunque se trata de una herramienta pensada para su utilización en un contexto clínico o científico (hacer seguimiento a pacientes o realizar estudios de prevención), al calor de la pandemia, sin embargo, crece la demanda de test de anticuerpos por parte de ciudadanos, que, a título individual o enviados por sus empresas y las mutuas laborales, acuden a centros privados para saber si están inmunizados contra la enfermedad, hayan tenido contacto o no con el virus. Una tendencia que puede ser contraproducente.

Para empezar, porque los resultados de los serológicos no te garantizan al cien por cien que poseas la inmunidad, sólo la sugieren. «Ninguno de los tests que tenemos detectan los anticuerpos neutralizantes, que son los que de verdad garantizan la inmunidad», afirma Julio García, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital La Paz, uno de los más grandes de España. En todo caso, aunque un test de inmunidad dé positivo, hay que tener en cuenta otro dato muy importante: en el mercado hay productos con una precisión que, en función de qué variable se analice, apenas alcanzan un 90 e, incluso, del 80%; es decir, con márgenes de error muy altos. «Debido a la necesidad del momento –explica Mar Valés, inmunóloga del Centro Nacional de Biotecnología–, en los inicios de la pandemia se desarrollaron tests muy rápidamente y se aceptaron validaciones fast track, por la vía rápida, con parámetros más bajos de lo que se acepta en condiciones normales».

«Un test con una sensibilidad del 80% –subraya Julio García, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital La Paz–, puede servir para estudiar la prevalencia en una gran muestra de población, como hace el estudio que realiza estos días el Ministerio de Sanidad, ya que luego puedes ajustar el resultado, pero puede ser algo problemático cuando solo quieres saber si tú estás inmunizado». Al fin y al cabo, desarrollar anticuerpos solo es una señal de que has tenido contacto con el virus, no de que estés libre de contagio ni de contagiar. Para determinar eso se requiere de tests más específicos.

Porque inmunizados o no, todos somos agentes potenciales de contagio. Quizá alguien por la calle te acaba de toser a la ropa, el virus puede haberse adherido a tus manos o a tus guantes

Algunos médicos, sin embargo, han entregado a sus pacientes una Certificación Acreditativa del Estado de Salud, tras haber pasado la enfermedad y recibir pruebas con resultado positivo en anticuerpos, en la que se señala expresamente que esa persona «ha desarrollado inmunidad frente a coronavirus y no es contagiosa».Una afirmación que hace torcer al gesto al jefe de Microbiología de La Paz, hospital por el que pasan diariamente en estos días alrededor de 550 muestras para pruebas PCR y serológicas de la COVID-19. «Yo no daría un certificado como ese, sería un poco más prudente –señala Julio García–. Es muy probable que esas personas hayan desarrollado inmunidad, pero ahora mismo, con los tests y los datos en la mano, no es posible afirmar algo así».

ME DICEN QUE SOY INMUNE, PERO CONTAGIO

Además de no confirmar la generación de anticuerpos neutralizantes y de las muchas posibilidades de recibir un falso positivo, los expertos advierten de los riesgos que implica pensar que alguien es inmune o que no contagia por dar positivo en un test serológico. Y eso tiene implicaciones epidemiológicas, ya que genera en la persona que lo recibe una ficticia sensación de seguridad. Porque inmunizados o no, todos somos vectores potenciales de contagio. «Hasta que no confirmemos la presencia de anticuerpos neutralizantes con test más fiables, no podemos garantizarle la inmunidad a nadie –subraya el jefe de Microbiología de La Paz–, pero se está trasladando la idea de que cuando tienes anticuerpos ya dejas de ser contagioso, cuando puede no ser así». Quizá alguien por la calle te acaba de toser a la ropa, el virus puede haberse adherido a tus manos o a tus guantes y al tocar, abrazar o besar se lo pases a otra persona. Son algunas de las opciones que exigen mantener las medidas de higiene y la distancia de seguridad también a los inmunizados.

¿QUÉ PRUEBA DEBO HACERME PARA VOLVER AL TRABAJO?

Los tests de anticuerpos, por cierto, también se están utilizando para organizar el regreso presencial al trabajo en muchas empresas, práctica que desaconseja el Ministerio de Sanidad en línea con las indicaciones de la OMS o la opinión de grandes expertos como Luis Enjuanes, director del único laboratorio español especializado en coronavirus, el del CNB. La recomendación es realizar pruebas PCR, más que de anticuerpos, a los empleados que presenten síntomas para, en caso de detectar contagios, aislarlos. «A diferencia de los test serológicos, si la toma nasofaringea se hace bien y en el momento adecuado, una PCR positiva va, prácticamente, a misa –sentencia Julio García–. En todo caso, no se trata de ir a un laboratorio privado, pagar un test y recibir un resultado sin más. Todo esto debe hacerse en un contexto clínico o, en el caso de las empresas, tutelado y controlado por los servicios de prevención de riesgos laborales».

Aún así, si alguien decide hacerse un test serológico, es conveniente conocer la sensibilidad y especificidad del mismo, las dos variables que determinan la mayor o menor fiabilidad de estas pruebas. «La sensibilidad es la capacidad de cada test para medir la concentración de anticuerpos, por mínima que ésta sea –explica la inmunóloga Mar Valés–; y la especificidad es asegurarte de que detectas la respuesta inmune específica frente a la COVID-19 y no frente a otro patógeno». Por ejemplo, si has sufrido un resfriado causado por algún coronavirus menos agresivo que este SARS CoV-2, pero con el que comparte ciertas características, puedes obtener un falso positivo. Es lo que los científicos llaman «reacciones cruzadas», algo que, explica el jefe de Microbiología de La Paz, «ocurre más con los tests que detectan anticuerpo generado frente a la proteína N del virus». Es decir, la mayoría. «Son mucho más específicos los que buscan anticuerpos frente a proteínas como la S1, la de la espícula –añade García–. Y este es un tipo de información que hay que tener presente a la hora de decidir qué tipo de prueba haces y también para interpretar el resultado de esta».

Mar Valés  y su equipo del CNB han desarrollado un test serológico con una fiabilidad del 98% que, en la identificación de alguna de las proteínas, llega al 99%

Los más precisos son, en todo caso, los que usan más de una proteína viral. «Cuántas más incluyas mejor, ya que no todos los individuos responden del mismo modo a cada proteína –subraya la inmunóloga Mar Valés–, pero claro, eso equivale a más trabajo, más tiempo y más dinero, además de una mayor complejidad a la hora de interpretar los resultados». Valés sabe bien de lo que habla porque ella y su equipo del CNB han desarrollado un test serológico con una fiabilidad del 98% que, en la identificación de alguna de las proteínas, llega al 99%. Al ser el CNB un organismo público, dependiente del CSIC, han podido diseñarlo sin prisas, «aunque acelerando los tiempos de la ciencia en todo lo posible», matiza, e incluir varias dianas. El sistema ya se valida en pacientes que han estado en contacto con el virus en hospitales de Madrid. «Nos los están pidiendo porque, según nos cuentan, hay mucho lío con los tests que manejan y no se fían de los que se han hecho», revela.

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